Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
Cada que surge una amenaza para la sociedad o para algún sector en específico, los Gobiernos en general hacen hasta lo imposible por tratar de esconder o minimizar la gravedad de la misma.
Desde las instancias del poder se hace todo lo que está al alcance para restarle importancia al asunto.
Eso ocurre precisamente con la situación por la que atraviesa la citricultura tamaulipeca, base de la economía de gran parte de los municipios del centro del estado y fuente generadora de miles y miles de empleos.
Resulta que desde hace varias semanas, fue detectada en una huerta del municipio de Padilla, la presencia de la plaga conocida científicamente como Huanglongbing y popularmente como “Dragón amarillo”.
¿Cuál es la relevancia o gravedad del problema? Que el Huanglongbing o Dragón Amarillo es la enfermedad más destructiva que afecta a los cítricos.
Eso significa que la presencia de la plaga en Padilla, uno de los municipios citrícolas más importantes , representa una de las peores amenazas a que se hayan enfrentado los citricultores tamaulipecos.
En países como Estados Unidos , la enfermedad arrasó con miles y miles de hectáreas citrícolas. Es una plaga mortal porque una vez que infecta un árbol no hay cura. La única solución es destruir la planta.
Partiendo de esas experiencias vividas por otras naciones e incluso por otras entidades de México, es evidente que el peligro que se cierne sobre las casi 40 mil hectáreas citrícolas de Tamaulipas, es bastante grande.
El problema está, como le decía al inicio, que el Gobierno en su conjunto sigue recurriendo a esa estrategia inexplicable de ocultar los hechos o por lo menos minimizarlos, como si con ello se estuviera erradicando los riesgos.
Cuando hemos buscado a los responsables de la Sagarpa en la entidad para que detallen la situación, esgrimen como escudo un supuesto acuerdo interinstitucional para que solo sea una instancia oficial la que hable sobre el tema.
Pero cuando se les pregunta cuál es esa instancia argumentan que, “estamos esperando indicaciones”, generando con ello un vacío de información que obviamente contribuye a favorecer la diseminación de la plaga.
¿Por qué? Fácil: porque ante la desinformación son cientos o miles los productores que ignoran que la presencia de la enfermedad ya es un hecho en el estado, y se evita con ello que puedan emprender acciones preventivas que coadyuven a frenar el avance de la plaga.
En vez de estarse esforzando por ocultar la situación, las autoridades deberían estar aplicando desde hace varios días una estrategia de orientación y alerta en medios de comunicación masiva.
Eso permitiría que cada productor se concientizara de la situación y buscara todos los medios a su alcance para evitar la destrucción de sus huertas.
Ojalá y lo entiendan así en las instancias gubernamentales. Eso es mejor que estar escondiendo la realidad.
EL RESTO.
La transformación de la UAT es evidente. De unos meses para acá la máxima Casa de Estudios ha fortalecido su solidaridad con la sociedad tamaulipeca.
Por ejemplo, la semana pasada, decenas de estudiantes realizaron una colecta de papel y cuadernos denominada “Dale valor a tus tareas”.
El objetivo es apoyar con lo recaudado en los programas de la organización “Voluntad contra el cáncer”.
La Directora de Valores UAT, Irma Esperanza Ibarra Flores informó que los universitarios contribuyen con una vinculación responsable y con sensibilidad social, como así lo ha expresado el Rector Enrique Etienne Pérez del Río al impulsar estas acciones en beneficio de la población más vulnerable.
ASI ANDAN LAS COSAS.




