Por Redacción Noticentro.mx
Funcionarios federales, estatales y municipales realizaron este viernes un recorrido por el río San Felipe, en Güémez, apoyados con drones presuntamente para localizar el origen de las descargas de aguas negras, lo que provocó el malestar de los habitantes, quienes sospechan que las autoridades pretenden prolongar las investigaciones hasta que la inconformidad social pierda fuerza.
Personal de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), de Coepris y del Ayuntamiento de Güémez participó en la inspección, acompañado por integrantes del comité ciudadano de la cabecera municipal, para identificar posibles puntos de descarga y tomar muestras del agua contaminada.
Sin embargo, los vecinos cuestionaron que las dependencias pretendan comenzar las investigaciones desde cero cuando existe una denuncia de hechos presentada desde hace años ante una instancia federal, durante la administración del exalcalde Luis Lauro Reyes Rodríguez.
Los inconformes consideran que las autoridades deberían recuperar ese expediente y continuar las investigaciones a partir de los antecedentes existentes, en lugar de repetir procedimientos que podrían retrasar todavía más una solución al problema.
Su principal preocupación es que los nuevos recorridos y estudios sean utilizados para ganar tiempo, desgastar al movimiento ciudadano y permitir que las protestas se enfríen, mientras las descargas de aguas residuales continúan afectando a la población.
A la molestia se sumó el retraso de los funcionarios, quienes habían citado al comité ciudadano a las diez de la mañana, pero, según los denunciantes, primero acudieron a almorzar con autoridades municipales, dejando esperando a los habitantes en la Presidencia Municipal.
La tardanza provocó que algunos integrantes del comité comenzaran a retirarse, inconformes por lo que consideraron una falta de atención hacia las familias que llevan años reclamando soluciones.
El conflicto alcanzó su punto más crítico el pasado 24 de octubre, cuando decenas de habitantes bloquearon la carretera Victoria-Matamoros para exigir una intervención inmediata ante las descargas de aguas negras y los olores insoportables que afectan a la población.
Durante aquella manifestación, los vecinos denunciaron presuntas afectaciones a la salud de niños y adultos mayores, además de las condiciones insalubres que enfrentan las familias asentadas en las inmediaciones del afluente.
Dos días después, el subsecretario general de Gobierno, Tomás Gloria Requena, acudió al río San Felipe acompañado por representantes de distintas dependencias para escuchar las denuncias y establecer compromisos de atención.
No obstante, los habitantes sostienen que las autoridades siguen sin ofrecer resultados concretos y exigen que las investigaciones aprovechen los expedientes existentes, identifiquen a los responsables y permitan detener cuanto antes las descargas que contaminan el río San Felipe.




