Por Rogelio Rodríguez Mendoza||Noticentro.mx
Curiosamente, los fétidos olores que mantenían desesperados a los habitantes de Güémez desaparecieron desde que comenzaron las protestas por la contaminación del río San Felipe, una coincidencia que ha despertado sospechas entre los vecinos.
Los afectados presumen que se volvieron a utilizar cloro u otras sustancias para neutralizar los malos olores de las aguas negras arrojadas al cauce, y que una posible suspensión de ese tratamiento habría provocado la pestilencia.
“Las aguas negras se siguen arrojando pero ya no apestan”, explicó a Noticentro.mx un vecino.
Este lunes por la tarde, decenas de habitantes de la cabecera municipal se reunieron a orillas del río San Felipe con funcionarios de distintas dependencias gubernamentales, encabezados por el subsecretario de Gobierno, Tomás Gloria Requena.
El principal compromiso de las autoridades fue abrir una investigación para establecer de dónde provienen las aguas negras que llegan al río, identificar las causas de la contaminación y determinar las acciones necesarias para solucionar el problema.
Durante el encuentro también se acordó integrar un comité de vecinos de Güémez, cuyos integrantes tendrán la responsabilidad de vigilar y dar seguimiento a las acciones que emprendan las autoridades federales, estatales y los gobiernos municipales de Victoria y Güémez.
La reunión fue resultado de la protesta realizada el pasado sábado, cuando habitantes de Güémez bloquearon durante aproximadamente una hora la carretera Victoria-Matamoros, desesperados por los olores insoportables que, aseguran, estaban afectando su salud y calidad de vida.
Los manifestantes levantaron el bloqueo después de recibir el compromiso de que serían atendidos por funcionarios gubernamentales, aunque advirtieron que volverían a cerrar la carretera si no encontraban una respuesta satisfactoria a sus demandas.
Ahora, aunque la pestilencia ha cesado, el problema de fondo continúa sin esclarecerse. Los habitantes esperan que las investigaciones permitan identificar a los responsables de las descargas y garantizar que la contaminación del río San Felipe no vuelva a convertirse en una pesadilla para Güémez.



