Por Rogelio Rodríguez Mendoza
En un evidente contrasentido, los llamados a la unidad en Morena están provocando el efecto contrario. La guerra sucia o el fuego amigo crecen entre quienes buscan las coordinaciones municipales, antesala de las candidaturas a las alcaldías tamaulipecas.
Lejos de apaciguar los ánimos, cada exhorto parece abrir una nueva batalla en las redes sociales. Hay quienes actúan convencidos de que, mientras más lodo arrojen sobre sus compañeros, mayores serán sus posibilidades de quedarse con la tan ansiada candidatura.
Por eso hemos insistido en que el peor enemigo de un morenista suele ser otro morenista. No hay que buscarlo en el PAN, el PRI o Movimiento Ciudadano. El adversario más empeñado en derrotarlo puede estar sentado a su lado.
Los ejemplos aparecen todos los días. Entre los blancos recientes de esa ofensiva figuran la diputada por Reynosa, Magaly Guillermina Deandar, y el diputado federal José “Pepe” Braña Mojica. Los golpes no siempre llevan firma, pero sí bastante veneno político.
Ahí está lo más delicado del asunto. Muchas publicaciones nacen en cuentas anónimas o perfiles falsos, de modo que resulta imposible conocer a sus autores. Nadie sabe con certeza quién golpea a quién ni de dónde sale cada nuevo ataque.
Y tampoco sería extraño que algunos de los que más predican la unidad participaran en esa guerra desde las sombras. No hay pruebas para señalar a nadie, pero sí razones para desconfiar.
Si, como se prevé, será hasta diciembre cuando el Consejo Nacional defina finalmente a los coordinadores, perdón, a los candidatos, todavía queda bastante tiempo para que siga subiendo la intensidad del golpeteo, de las zancadillas.
Por si faltara algo, todavía está pendiente la convocatoria para las coordinaciones distritales. Esa nueva disputa por las diputaciones locales amenaza con añadir más leña a una hoguera que ya arde.
Quizá por eso el gobernador, Américo Villarreal Anaya, volvió a pedir civilidad a los aspirantes, respeto a las reglas y un alto a las descalificaciones. También habló de unidad y conciliación, dos palabras que últimamente se repiten demasiado en Morena.
El problema es que no ha sido el primer manotazo del gobernador sobre la mesa. Y, a juzgar por lo que ocurre, tampoco ha bastado. Todos escuchan el llamado, pero muy pocos parecen dispuestos a obedecerlo.
EL RESTO.
LORENA ¿DIPUTADA?.- En Victoria comienzan a escucharse nombres para las diputaciones locales de Morena. Entre ellos está Lorena Zapata Medina, secretaria municipal de Bienestar Social, quien lleva años trabajando en las colonias.
A Lorena se le conoce más por su trabajo en territorio que por los discursos. Son más de veinte años de escuchar peticiones, tocar puertas y gestionar apoyos para familias.
Eso no le asegura la candidatura, desde luego. Pero si Morena presume cercanía con la gente, tendría que mirar también a quienes llevan años haciendo política fuera de las oficinas.
ACORRALADO.- Carlos García González, el exsecretario de Desarrollo Económico en la anterior administración estatal panista, pintó también su raya en su relación con el exgobernador, Francisco García Cabeza de Vaca.
En una entrevista radiofónica en Matamoros, el también expresidente del Congreso local, leyó unas líneas para dejar más que claro que su función al frente de la Secretaría nada tenían que ver con la contratación de proveedores o compras.
¿Por qué ese interés de poner los puntos sobre las “ies”? Resulta obvio que Don Carlos quiere librar la investigación que la Fiscalía anticorrupción tiene en su contra, igual que de muchos cabecistas más.
«Chito» García es el segundo exfuncionario que le da la espalda a Cabeza de Vaca. La primera en hacerlo fue Gloria de Jesús Molina Gamboa, la ex secretaria de Salud.
Todo lo anterior indica que se está cerrando el cerco legal sobre el exgobernador.
Por cierto, poco se ha dicho al respecto, pero la mira de la Fiscalía Anticorrupción también esta puesta en Ismael García Cabeza de Vaca.
Y es que mucho de lo que han aportado los cabecistas bajo investigación apuntan hacia el actual diputado local. Veremos cómo le va una vez que le expire el fuero.
ASÍ ANDAN LAS COSAS.