Por Luis Alberto Rodríguez Juárez
Si algunos estiman en sus análisis que la develación de Gloria de Jesús Muñoz, ex secretaria de Salud de Tamaulipas -acerca de que fue instruida para asignar contratos al extinto empresario Sergio Carmona, en realidad hacen un sesgo porque si bien es un seco y duro golpe contra el exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca, también pone el dedo en la llaga sobre los negocios de personeros y funcionarios ligados a la Cuarta Transformación en los últimos años, en el sector salud.
Manosesos van, manoseos vienen en el presupuesto, las licitaciones y los negocios alrededor del sistema público hospitalario y médico, no propio de los de antes, si no de los que los han sustituido. Es un tema de conductas irregulares, no de colores partidarios en los que están metidos familiares.
Y la realidad es brutal: todos venden, pero hay insuficientes medicinas o no las hay; se carecen de estudios de laboratorio que deben pagar los usuarios fuera, en servicios privados. Las especificaciones en la construcción de infraestructura terminan siendo distintas a lo contratado y los materiales usados muchas veces son de una calidad inferior a la pagada.
De los moches, no propios en el sector salud, también han prevalecido entre tirios y troyanos de todos los colores partidarios, en la manera de hacer negocios a costillas de la salud de miles y miles de mexicanos.
Uno de los negocios más prósperos de Roberto Madrado Pintado, del PRI, era el de las medicinas, que fue denunciado por Andrés Manuel López Obrador.
Pero los malos hábitos se perpetúan por quienes los aprenden, no cabe duda.
No es robarse el presupuesto entendida como la sustracción simple del dinero. Nomás es darle una dirección que en términos jurídicos se llamaría desvío de recursos.
El ex secretario de Salud de Tamaulipas, Vicente Joel Hernández Navarro, ha sido señalado en varios medios -sin que haya alguna indagatoria formal- de desvío de recursos por cantidades multimillonarias. En muchos casos se adjudicó que era por compromisos heredados por la administración pasada de Cabeza de Vaca.
Pero tampoco se avanzó en las investigaciones formales para fincar responsabilidades al gobierno cabecista.
Brincaron hechos que ya no eran del pasado. Proveedores inconformes, nuevos empresarios jóvenes -como el clan denunciado por Alejandro Paz de la Expresión de Tamaulipas, en estos tiempos de Transformación.
Se ha mencionado públicamente en varios medios a miembros de la familia del gobernador Américo Villarreal de estar involucrados en el tema de las medicinas, entre otros acuerdos.
Así como se dijo en varios medios y analistas periodísticos de los familiares cercanos de García Cabeza de Vaca, que operaban acuerdos y contratos.
No es un asunto de caer en el “sí, pero los del PRI robaron más…” como se llegó a adjudicar a Andrés Manuel López Obrador.
La develación de Gloria Muñoz es fuerte, así haya sido por presión o supuesta convicción y tendría valor jurídico si sus dichos se integran a una carpeta de investigación, para que no sólo quede como golpe mediático.
Pero el tema, para los ciudadanos, no debe ser el rasero político partidario.
El punto es que cualquier acto de desvío de recursos, de ilegales negocios que atenten contra la vida y la salud de los mexicanos debe ser perseguido judicialmente y castigado. El tema es si realmente sucederá.
Si querer sacar, nuevamente, la mano del muerto de los empresarios Carmona es para exculparse de los pecados propios, no se está yendo al fondo.
Se está, una vez más, haciendo uso político de algo que padecen miles y miles de personas que acuden al sistema hospitalario y encuentran que ni hay los medicamentos necesarios, ni tampoco los estudios de laboratorio, ni lo básico.
Estamos en tiempos electorales. Y todo abona.
Ahí están también Olga Sosa y José Ramón Gómez Leal que siguen sufriendo el ánima de Sergio Carmona, invocada por vaya a saber usted quién.



