Por Rogelio Rodríguez Mendoza/Noticentro.mx
Tamaulipas intenta medir los resultados de su política contra el cambio climático con información de 2022, un rezago de cuatro años que impide saber con precisión qué acciones están funcionando y cuáles deben corregirse.
La falta de indicadores actualizados dificulta evaluar las 24 líneas de acción incluidas en la Estrategia Estatal de Cambio Climático, diseñadas para reducir emisiones y enfrentar sequías, calor extremo y otros fenómenos meteorológicos.
El problema es que, sin información reciente, tampoco puede establecerse con claridad cuánto han disminuido las emisiones contaminantes ni qué resultados concretos han dejado las medidas aplicadas en los últimos años.
El diagnóstico disponible señala que Tamaulipas genera 47.53 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, de las cuales alrededor del 83 por ciento proviene del sector energético.
Además, si no se aplican nuevas medidas, las emisiones podrían aumentar hasta 30 por ciento hacia 2050, mientras las proyecciones anticipan temperaturas más altas y una reducción de las lluvias.
La falta de información se extiende a reportes de la Semarnat, cuyos datos no están disponibles directamente en la entidad y deben solicitarse ante oficinas centrales del Gobierno federal.
El rezago cobra mayor relevancia porque Tamaulipas enfrenta periodos de sequía, presión sobre el abastecimiento de agua y fenómenos meteorológicos intensos que pueden afectar especialmente al campo.
Los daños económicos relacionados con fenómenos climáticos ya representan más de 14 mil millones de pesos anuales, por lo que contar con información actualizada resulta indispensable para decidir dónde y cómo intervenir.
Sin mediciones periódicas, el estado enfrenta el riesgo de llegar a sus metas climáticas de 2050 sin saber oportunamente qué políticas dieron resultado, cuáles fracasaron y cuáles necesitan ser modificadas.




