Inspirado en hechos reales, el filme nos inserta en un territorio como tantos en México, que oscila entre el intento de cotidianidad -el trabajo, la farmacia, la escuela- con una profunda hostilidad. Una zona marcada por el narcotráfico y el crimen.
Para ello nos lleva a la vida de un hombre común, enfrentado a circunstancias extremas.
Así pues, hay montones de corretizas y balazos. Se aprecia la buena producción, lucen las armas, soldados, las secuencias bien montadas. La fotografía expansiva de planicies, donde no hay dónde esconderse de las balas.
El quid está en tratar de aportarle profundidad psicológica a los protagonistas. Será el tiempo ajustado, el guion que se hace delgado con una premisa que se alarga; sentimos que el dilema del comandante, enfrentado a un tremendo narco, nos queda un poco a deber. Había mayor oportunidad para escarbar.
En ese sentido, Herrera está bien a secas. Mucho más interesante e intenso, es el papel de Noé Hernández, quien hace imposible el leer a Rosales, dotándolo de atinada ambigüedad, de una posible duplicidad.
Pero quizá, el obtener delicados arcos narrativos, o pausa reflexiva no es el objetivo de la película. Lo que se busca es acción, persecuciones e intensidad. Y eso sí, lo van a encontrar.
LA CAPTURA
Dos estrellas y media
Dirige: Chava Cartas
Actúan: Alfonso Herrera, Noé Hernández, Héctor Kotsifakis
Duración: 91 min.




