Por ROGELIO RODRÍGUEZ MENDOZA
El gobierno mexicano decidió avivar la tensión diplomática con Estados Unidos usando como bandera el caso de Ismael “El Mayo” Zambada, luego de una publicación de “Pie de Nota”, un medio periodístico que atribuye al FBI la operación para sustraer de México al capo sinaloense.
Aunque la narrativa oficial ha sido siempre de descalificación a la prensa nacional e internacional, esta vez la presidenta Claudia Sheinbaum dio validez a la nota para acusar a la agencia estadounidense de violar la soberanía nacional y responsabilizar al exembajador Ken Salazar, de haber mentido sobre la participación de autoridades estadounidenses en aquel operativo.
“¿Quién mintió?”, preguntó la mandataria en sus conferencias matutinas del martes y miércoles, para después lanzar otra interrogante con dedicatoria: “¿Quién acuerda con el crimen organizado? Porque nosotros no”.
No deja de sorprender que el gobierno mexicano decida echar gasolina al fuego en su relación con Washington, especialmente conociendo el estilo impredecible de Donald Trump, un presidente al que debería tratar con pinzas por el impacto que cualquier reacción tendría para México.
Pero no se requiere demasiada ciencia para entender la repentina ofensiva contra Ken Salazar. La defensa de la soberanía nacional y otros argumentos discursivos parecen estar muy lejos del verdadero trasfondo político de esta nueva confrontación.
Y es que, el regreso del tema ocurre justo cuando se anticipa la publicación de un libro del exembajador estadounidense, en el que, de acuerdo con lo que ha trascendido, habría señalamientos incómodos contra el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Por eso surge una pregunta inevitable. ¿El verdadero objetivo es reclamar una violación a la soberanía nacional o comenzar desde ahora una estrategia para desacreditar a Ken Salazar, presentándolo como alguien que mintió, y restarle fuerza a cualquier señalamiento contra López Obrador?
La estrategia no es nueva. En política muchas veces se busca destruir primero la credibilidad del mensajero para disminuir el impacto del mensaje. Si se debilita a quien habla, también se intenta debilitar lo que pueda revelar.
Tampoco es un secreto que autoridades estadounidenses han establecido acuerdos con integrantes de organizaciones criminales. La diferencia de fondo está entre negociar información para obtener resultados judiciales y pactar con estructuras delictivas para recibir beneficios o permitir actividades ilegales.
Resulta difícil creer que el gobierno mexicano apenas haya descubierto los detalles alrededor de la captura de “El Mayo” Zambada. Desde el inicio era evidente que una operación de ese tamaño difícilmente ocurrió sin inteligencia y seguimiento de alto nivel.
Incluso la acusación de que Ken Salazar no dijo toda la verdad debe analizarse en contexto. Un embajador tiene límites institucionales, maneja información reservada y no siempre puede revelar públicamente datos vinculados con inteligencia o seguridad nacional.
El punto es que, en política, como en la vida, antes de golpear un panal hay que medir muy bien cuántas abejas pueden salir y, sobre todo, hacia dónde van a volar.
EL RESTO.
ESO EXPLICA.-Nuevo Laredo fue uno de los tres municipios de Tamaulipas que logró aprobar su cuenta pública del ejercicio fiscal 2024.
No es un dato menor porque se trata del municipio con mayor presupuesto del Estado y, pese a ello, logró librar la revisión de sus finanzas publicas.
Eso ayuda a explicar por qué la alcaldesa, Carmen Lilia Canturosas, aparece hoy como una de las cartas más competitivas rumbo a la gubernatura.
ASÍ ANDAN LAS COSAS.




