Por Rogelio Rodríguez Mendoza/Noticentro.mx
México enfrenta un déficit de alrededor de 56 mil operadores de transporte de carga, una crisis que comienza a impactar seriamente al sector y que tiene como principal causa la inseguridad en las carreteras del país, aseguró Pedro Lozano Martínez, presidente de la Asociación de Transportistas de Nuevo Laredo y delegado de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) en esa ciudad fronteriza.
El dirigente transportista advirtió que cada vez menos personas desean trabajar como traileros, pese a que los salarios pueden alcanzar entre 50 mil y 60 mil pesos mensuales.
Explicó que el problema ya no es únicamente el robo de mercancías, sino el incremento de la violencia contra los operadores. Tan solo durante un fin de semana reciente se registraron cuatro asaltos a transportistas y en los cuatro casos los choferes fueron asesinados.
“Antes les robaban la carga y lo más grave era que los golpearan. Ahora los están matando”, afirmó.
Aunque reconoció esfuerzos de las autoridades para combatir a las bandas delictivas, consideró que los resultados siguen siendo insuficientes porque por cada grupo criminal detenido surgen otros más.
Lozano Martínez señaló que las zonas más complicadas para el transporte de carga se localizan en estados del centro del país, particularmente Querétaro, Puebla y otros corredores industriales donde ocurren asaltos constantes.
En contraste, aseguró que el tramo Saltillo-Nuevo Laredo tiene varios años sin registrar robos importantes de carga, gracias a la vigilancia y rápida reacción de las autoridades.
El dirigente reveló además que muchos operadores trabajan actualmente jornadas de entre 20 y 22 horas continuas porque prefieren no detenerse en carretera por miedo a ser víctimas de la delincuencia.
Esa situación, dijo, podría explicar buena parte de los accidentes carreteros en los que se ven involucrados tráileres, ya que muchos conductores manejan agotados física y mentalmente.
Como alternativa, planteó la construcción de paraderos seguros en puntos estratégicos de las carreteras para que los choferes puedan descansar bajo vigilancia policial y sin riesgo de sufrir asaltos.
Sin embargo, reconoció que la iniciativa privada se resiste a invertir en ese tipo de proyectos porque un paradero funcional puede requerir entre 25 y 45 millones de pesos, dependiendo de su tamaño y equipamiento.
A la crisis de inseguridad se suma además la escasez de operadores bilingües. Lozano Martínez explicó que solamente entre el 30 y 40 por ciento de los choferes domina el inglés, lo que complica las operaciones hacia Estados Unidos tras el endurecimiento de las reglas de inspección y movilidad en aquel país.
Detalló que, derivado de esas restricciones y de las nuevas exigencias relacionadas con el idioma inglés, casi 9,500 operadores mexicanos regresaron recientemente de Estados Unidos a México en los últimos cuatro meses.
Ante ello, explicó que asociaciones y empresas transportistas comenzaron a firmar convenios con escuelas locales para capacitar a los operadores en inglés, además de desarrollar aplicaciones con inteligencia artificial para ayudarlos a practicar y mejorar su comunicación durante las inspecciones y operaciones en territorio estadounidense.




