Por Rogelio Rodríguez Mendoza
La informalidad laboral se mantiene como el principal rasgo del mercado de trabajo en Tamaulipas, donde 766 mil personas —el 45.9 % de la población ocupada— laboran en condiciones informales, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), cuarto trimestre de 2025, del INEGI.
Esta cifra engloba no solo a quienes trabajan en negocios irregulares, sino también a empleados sin prestaciones, sin seguridad social o en condiciones vulnerables dentro de unidades formales, lo que amplía la dimensión real del problema laboral en la entidad.
Dentro de ese universo, 417 mil personas se ubican específicamente en el sector informal, es decir, en micronegocios no registrados, como el comercio ambulante o pequeños establecimientos fuera del marco legal.
El problema no solo persiste, sino que crece. En un año, 22 mil trabajadores más se sumaron a la informalidad, reflejando la fragilidad estructural del empleo en el estado.
La precariedad también se refleja en los ingresos. El 56.7 % de los trabajadores gana hasta un salario mínimo, lo que evidencia que la informalidad está estrechamente ligada a bajos niveles salariales.
En paralelo, el empleo formal muestra señales de debilitamiento en sectores clave. El comercio, uno de los principales motores económicos, registró la caída más significativa con 38 mil empleos menos en un año.
Este retroceso contrasta con el comportamiento de otras actividades. Mientras restaurantes y servicios de alojamiento sumaron 30 mil empleos, y el sector de transportes creció en 21 mil, estos avances no compensan la pérdida en comercio.
Otros rubros también reflejan estancamiento. Los servicios sociales reportaron una ligera disminución, y los servicios profesionales prácticamente no registraron crecimiento.
En conjunto, el empleo en Tamaulipas sigue concentrado en el sector terciario, donde se ubica el 64.6 % de los trabajadores, lo que vuelve más vulnerable a la economía ante caídas en comercio y servicios.
Si bien la población ocupada creció en 41 mil personas, alcanzando 1.6 millones, este aumento no ha sido suficiente para mejorar la calidad del empleo.
La persistencia de 128 mil personas subocupadas, que requieren trabajar más horas, confirma que el problema no es solo generar empleo, sino garantizar condiciones dignas.
A ello se suma el crecimiento del trabajo por cuenta propia, que aumentó en 34 mil personas, lo que apunta a un fenómeno de autoempleo ante la falta de oportunidades formales.
En síntesis, los datos de la ENOE evidencian un mercado laboral que crece en número, pero no en calidad: más empleo, sí, pero cada vez más informal y con sectores clave, como el comercio, en retroceso.




