Este jueves 6 de noviembre trascendió una de las noticias — si no la más — impactantes del año en la NFL. Con tan solo 24 años, Marshawn Kneeland, liniero defensivo de los Cowboys de Dallas, falleció bajo sus propios términos.
Kneeland medía poco más del metro con 90 centímetros y pesaba alrededor de 120 kilogramos. Era un portento físico y un enorme prospecto colegial, lo cual le valió ser elegido en la segunda ronda del Draft del 2024 por el equipo más mediático del deporte a nivel mundial.
El oriundo de Grand Rapids, Michigan llegó al conjunto de la Estrella Solitaria en medio de un gigantesco duelo. En febrero del 2024 murió Wendy, su madre, de manera repentina y la causa de su deceso aún es un misterio. Con el corazón completamente destrozado fue como Kneeland arribó al profesionalismo.
Los Cowboys firmaron al egresado de la Universidad Western Michigan por cuatro años, con un salario anual de casi dos millones de dólares. Pero Kneeland estaba devastado y no había dinero que pudiera cubrir su pérdida. Desde entonces el jugador batalló con problemas mentales que, al no ser debidamente atendidos, terminaron en el suicidio del jugador.
Kneeland se negó rotundamente a dejar en el olvido a su progenitora y cargo consigo las cenizas de la mujer que le dio la vida hace 24 años. Con un especial collar que llevó en cada uno de sus juegos, en el que portaba una pequeña porción de los restos de su madre, el joven talento rindió tributo a su mamá.
Como el grueso de los jugadores en la NFL, el camino a la titularidad no fue inmediato. Kneeland vio acción en apenas 256 jugadas durante su año de novato y para 2025 se afianzó más tras la salida de Micah Parsons. Por su velocidad, y novatez, el egresado de Western Michigan fue incluido en los equipos especiales del conjunto de Dallas.
Fue ahí en donde apenas este lunes firmó el que será recordado como su gran momento en la NFL. Con los Cowboys abajo en el marcador 0-10 ante los Cardinals en el último Monday Night Football, Kneeland logró bloquear una patada de despeje que terminó en las diagonales. El gigantesco liniero tomó el ovoide con sus manos y esto le valió a Dallas seis puntos en el primer — y único — touchdown de su joven carrera.




