Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
México no puede seguir apostando a la misma receta militarizada para enfrentar al crimen organizado, advirtió la organización no gubernamental, México Evalúa.
La ong sentenció que la estrategia debe cambiar y propone tres ejes centrales: aplicar violencia selectiva contra los principales generadores de violencia; capturar a los operadores estratégicos, tanto financieros como territoriales; y fortalecer a las policías civiles para que administren la cotidianeidad del delito y recaben información en territorio.
Refirió que insistir en la carrera armamentista solo garantiza una escalada de violencia, porque los grupos criminales se adaptan con mayor rapidez que las instituciones del Estado.
Por ello, plantea que el Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP) debería ser un espacio para construir consensos con estados y municipios, y no un instrumento de centralización ni de militarización.
México Evalúa subraya que la clave está en devolverle protagonismo a las policías locales, capacitándolas y fortaleciéndolas para enfrentar la delincuencia común, que es la que afecta a la ciudadanía todos los días, y al mismo tiempo generar inteligencia que permita golpear de manera quirúrgica a las estructuras criminales.
El documento señala que la militarización ha sido una constante en los últimos tres sexenios, pero con pocos resultados en la pacificación del país. La desaparición de la Policía Federal, la creación de la Guardia Nacional y la expansión de tareas militares ejemplifican esta tendencia.
En este escenario, la administración de Claudia Sheinbaum enfrenta una disyuntiva: mantener la ruta centralista y militarizada o abrir el CNSP a un verdadero diálogo federalista con gobernadores y alcaldes.
México Evalúa advierte que el segundo camino es el más aconsejable, porque implica reconocer las particularidades de cada entidad y construir políticas más sensibles a las necesidades locales, en lugar de imponer una estrategia uniforme desde el centro del país.
El análisis concluye que insistir en el modelo actual solo perpetuará la violencia, mientras que transitar hacia una estrategia civilista, con inteligencia y coordinación, ofrecería mejores posibilidades de recuperar la seguridad pública.




