Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
Ante el agravamiento del cambio climático, es urgente que los gobiernos, estatal y municipal, implementen de inmediato programas para reducir emisiones contaminantes y fomentar energías limpias.
Así lo plantea la iniciativa presentada en el Congreso del Estado por la diputada morenista Silvia Isabel Chávez Garay, quien advirtió que la omisión en este tema mantiene a la entidad rezagada frente a los compromisos establecidos en la Ley General de Cambio Climático.
La legisladora subrayó que el calentamiento global es una amenaza real y que en Tamaulipas sus efectos ya son evidentes, con huracanes más intensos, sequías prolongadas e inundaciones que afectan directamente a la población.
Recordó que la ley federal obliga a los estados a diseñar y ejecutar planes específicos de reducción de emisiones, pero en la entidad aún no existen metas claras ni acciones suficientes.
Según Chávez Garay, la dependencia de combustibles fósiles mantiene altos niveles de contaminación y frena la transición energética, lo que pone en riesgo tanto al medio ambiente como al desarrollo económico sostenible.
La iniciativa plantea que la SEDUMA y los municipios activen de inmediato políticas públicas para fomentar energías limpias y disminuir la dependencia de fuentes altamente contaminantes.
En su exposición, la legisladora enfatizó que cada día de omisión aumenta la vulnerabilidad de Tamaulipas, que por su ubicación costera y actividad agropecuaria es especialmente sensible al cambio climático.
Advirtió que no se trata solo de un asunto ambiental, sino de garantizar la salud de la población, la seguridad alimentaria y la estabilidad económica en el mediano plazo.
Agregó que la transición energética representa también una oportunidad de crecimiento, pues abre la puerta a inversiones en infraestructura y generación de empleos verdes.
Finalmente, Chávez Garay insistió en que los gobiernos locales deben dejar de simular y asumir con seriedad el compromiso de reducir emisiones y apostar por energías limpias, porque la pasividad en este tema condena a Tamaulipas a seguir pagando las consecuencias del deterioro ambiental.




