Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
Las principales ciudades de Tamaulipas están asfixiadas por el crecimiento acelerado del parque vehicular, que ha disparado la incidencia de accidentes y colapsado la movilidad urbana. Las vialidades, rebasadas en capacidad, ya no soportan el volumen de autos que circulan a diario.
Según datos de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (SEDUMA), en los últimos cuatro años el número de vehículos registrados en el estado aumentó 5.8 por ciento, al pasar de 943 mil unidades en 2020 a más de 1 millón 121 mil en 2024. Sin embargo, este crecimiento no fue acompañado de obras viales ni estrategias urbanas equivalentes.
En ciudades como Victoria, Reynosa y Tampico, el tránsito cotidiano se ha convertido en un calvario. Las calles —pensadas para otra escala urbana— son hoy insuficientes, lo que se traduce en embotellamientos constantes, pérdida de tiempo, mayor contaminación y un repunte en los percances viales.
“La infraestructura fue rebasada por la cantidad de autos, y en muchas zonas ya no hay capacidad para absorber más tráfico sin afectar la seguridad de las personas”, advirtió Karina Lizeth Saldívar Lartigue, titular de la SEDUMA.
Un diagnóstico elaborado por la misma dependencia detectó puntos críticos donde la velocidad promedio de circulación se ha desplomado y los incidentes aumentan. Ese estudio servirá como base para rediseñar tramos conflictivos e impulsar medidas de movilidad sostenible.
“Durante años se creció sin previsión ni control, y ahora estamos pagando las consecuencias”, reconoció el subsecretario Fernando Daniel Páez Suárez. Subrayó que la solución no está en ampliar calles, sino en diversificar los modos de transporte y reducir la dependencia del automóvil.
Entre las medidas que plantea el gobierno estatal están la construcción de banquetas seguras, ciclovías, cruces accesibles y un sistema de transporte público más eficiente. En Ciudad Victoria, ya se preparan intervenciones en zonas donde confluyen peatones, ciclistas y vehículos sin infraestructura adecuada.
Además del impacto urbano, el crecimiento vehicular representa una amenaza ambiental. Aunque Tamaulipas carece de un inventario estatal de emisiones viales, las autoridades admiten que el parque automotor contribuye de manera significativa al deterioro de la calidad del aire y al cambio climático.




