Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
Campesinos del norte y centro de Tamaulipas advirtieron que retomarán los bloqueos en carreteras y cruces fronterizos si las autoridades no atienden de inmediato la crítica situación del campo, derivada de la caída en los precios del sorgo y la falta de apoyo institucional.
La advertencia fue respaldada por la diputada local Marina Ramírez Andrade, quien señaló que los productores han agotado las vías de diálogo sin obtener respuestas concretas, lo que ha encendido el ánimo de las organizaciones rurales en regiones como San Fernando, Reynosa, la frontera chica y el centro del estado.
Según detalló, entre los puntos que podrían ser bloqueados se encuentran tramos clave como la carretera Victoria-Matamoros, San Fernando-Reynosa, así como accesos a puentes internacionales, tal como ocurrió en movilizaciones anteriores.
Ramírez Andrade subrayó que la indiferencia del gobierno federal ha profundizado el rezago en el sector agrícola, que acumula ya más de tres años en crisis por el encarecimiento de insumos, la falta de financiamiento y los precios de garantía que no alcanzan para cubrir los costos de producción.
Actualmente, el precio de la tonelada de sorgo ronda los 3,800 pesos, una cifra considerada inviable por los productores, quienes calculan que el costo de producción por hectárea ha superado los 5,000 pesos. La situación amenaza con dejar sin sembrar más de 400 mil hectáreas en el actual ciclo agrícola, advirtió la legisladora panista.
“Los agricultores están desesperados. Muchos están endeudados y sin condiciones para continuar. Lo que piden no es dádiva, sino un plan serio para rescatar al campo”, afirmó Ramírez Andrade.
La diputada recordó que desde el Congreso local se han impulsado diversas propuestas para establecer fondos de contingencia y esquemas
de apoyo directo, pero hasta ahora —dijo— no han sido atendidas ni por el gobierno federal ni por el estatal.
Finalmente, hizo un llamado a las autoridades a intervenir antes de que la protesta campesina escale y genere afectaciones económicas y sociales en la entidad. “Todavía hay tiempo para evitar el colapso productivo y el conflicto social, pero se requiere voluntad política”, concluyó.




