CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.– La densa nube de humo provocada por el incendio de un zacatal a un costado de la carretera Victoria-Zaragoza fue el detonante de dos accidentes automovilísticos ocurridos con minutos de diferencia este miércoles . Los hechos, que dejaron múltiples lesionados, evidencian la falta de protocolos efectivos por parte de las autoridades para prevenir siniestros derivados de este tipo de riesgos ambientales.
El primer percance se registró a la altura del kilómetro 79, donde un tráiler y al menos seis vehículos colisionaron en una carambola provocada por la escasa visibilidad. Pese a la magnitud del incidente y al cierre parcial de la vía, no se implementó un operativo integral para controlar el flujo vehicular ni se emitieron alertas preventivas inmediatas.
Minutos más tarde, ya en el cruce con la carretera a Matamoros, se produjo un segundo choque. En ese caso, una camioneta Honda impactó por alcance a un Nissan Versa que se había detenido ante la presencia de otro tráiler bloqueando el camino, presuntamente a consecuencia del primer accidente. En este segundo siniestro resultaron lesionados dos adultos y dos menores de edad, quienes fueron atendidos por paramédicos y trasladados a hospitales.
De forma paradójica, los primeros en llegar al lugar del segundo accidente fueron reporteros que cubrían el primer siniestro. Su intervención fue clave para solicitar el auxilio médico. Fue entonces que el coordinador estatal de Protección Civil, Raúl Llata, reaccionó de manera oportuna y envió una ambulancia al sitio, permitiendo así una atención inmediata a las víctimas.
Aunque la respuesta fue rápida una vez alertadas las autoridades, los hechos exhiben una omisión grave: no se actuó de forma preventiva ante un escenario predecible. Las condiciones de humo, visibilidad nula y tránsito activo en una carretera federal exigían medidas anticipadas que simplemente no se tomaron.
La doble tragedia no solo revela los riesgos de los incendios descontrolados en zonas aledañas a vialidades, sino también la necesidad urgente de que las autoridades actualicen sus protocolos de reacción ante emergencias ambientales que pueden, como en este caso, escalar rápidamente a crisis de seguridad vial.





