Por ROGELIO RODRÍGUEZ MENDOZA.
Son muchos los chistes y los “memes” que se han inventado en relación a la tardanza con que las corporaciones de auxilio llegan a atender una emergencia.
También son frecuentes las ocasiones en que, por la misma causa tanto Bomberos como paramédicos de Protección Civil y de Cruz Roja, tienen que enfrentar el reclamo y enojo de la ciudadanía.
Otras veces el reproche o las burlas del ciudadano son por la insuficiencia o el mal estado de su equipo de trabajo.
Durante las últimas semanas hemos sido testigos de situaciones de esa naturaleza.
Por ejemplo, en días recientes los elementos de Protección Civil de Ciudad Victoria, tardaron más de una hora en el rescate de una mujer golpeada en la torre de un parque recreativo, de los llamados Tamul, porque no contaban con canastilla para colocar a la víctima.
Los rescatistas tuvieron que solicitar el apoyo de la Cruz Roja.
Antes, en un accidente automovilístico sucedió algo similar. La carencia de canastilla retrasó el rescate de una víctima.
Esta misma semana, dos elementos de Protección Civil de Ciudad Victoria resultaron con cortaduras y quemaduras en brazos, al quebrar los cristales de una ventana para poder ingresar a un domicilio incendiado porque no traían la herramienta adecuada.
Lo peor es que, ha habido ocasiones en que los servicios de emergencia no atienden un llamado de auxilio porque no hay ambulancias disponibles al estar ocupadas en otro percance.
Todo ello, tiene un solo origen o causa: el regateo de recursos presupuestales para el equipamiento de las corporaciones de emergencia.
Desde siempre, los gobiernos le han pichicateado los recursos económicos a las áreas de Protección Civil. Los presupuestos que les asignan cada año apenas alcanza para el pago de sueldos a su personal.
En su mayoría, las corporaciones, sobre todo los Bomberos, trabajan con el equipo que les regalan algunas de las ciudades de Estados Unidos, que por cierto se trata de motobombas o herramientas de desecho. Chatarra, pues.
Es rara la vez que un gobierno municipal invierte en la compra de un vehículo nuevo.
La consecuencia de todo ello es precisamente que, tanto las corporaciones de Protección Civil, Bomberos y Cruz Roja, trabajan con “chatarra”, que casi siempre las pone en ridículo frente a la ciudanía.
Ojalá que pronto haya un viraje en las políticas públicas de las administraciones públicas, para que al momento de diseñar su presupuesto anual se prioricen áreas sobre las que descansa la seguridad de la población.
Una de esas áreas, por supuesto, la de Protección Civil.
EL RESTO.
Como diría el clásico: “con todo respeto”, pero muchas de las iniciativas que han venido presentando diputados locales (de todas las bancadas parlamentarias), es literalmente basura legislativa.
Es basura, porque se trata de iniciativas que no tienen ninguna repercusión en la sociedad. Ni para bien, ni para mal.
Solo le pongo como ejemplo un punto de acuerdo presentado por un legislador del PAN, para exhortar al gobierno federal a que destine más presupuesto para atender a los migrantes deportados.
¿Usted considera necesario hacerle ese llamado al gobierno?
Coincido con usted: es un absurdo.
Lo peor es que, desechar esa iniciativa nos cuesta dinero a los ciudadanos porque de todas formas hay que activar la maquinaria legislativa para dictaminarla improcedente.
ASI ANDAN LAS COSAS.




