Tras el devastador paso del huracán «Otis» por Acapulco, la situación en el puerto se ha tornado caótica. Miles de habitantes y turistas enfrentan falta de servicios básicos como agua, luz y telefonía, sumado a una creciente ola de saqueos que afectan casi todos los comercios en la zona costera.
Bajo un intenso sol y temperaturas que alcanzaron los 35 grados, las calles se llenaron de acapulqueños desorientados. Mientras unos buscaban desesperadamente víveres, otros se unían a los saqueos y muchos intentaban salir de la ciudad, quedando atrapados debido a carreteras cerradas por destrozos y deslizamientos.
Las autoridades parecen superadas por la situación. Se reportaron saqueos incluso en presencia de militares que intentaban limpiar los escombros. Aunque se anunció el envío de refuerzos, entre guardias nacionales y militares, el orden aún no se restablece.
La Costera Miguel Alemán es testimonio de la furia de «Otis», con evidentes destrozos en toda la zona. Juan Manuel Vargas, turista habitual en la ciudad, denunció que jóvenes intentaron robarle piezas de su automóvil y finalmente le sustrajeron gasolina.
Los negocios en la costera sufrieron saqueos en su totalidad, incluyendo tiendas de conveniencia, grandes almacenes e incluso empresas de paquetería.
La devastación también se evidencia en las vías públicas. Postes de luz tirados, árboles caídos y láminas arrancadas de los techos dificultan el tránsito, con automovilistas buscando rutas alternas.
En medio de esta crisis, los ciudadanos reclaman la ausencia de las autoridades. Isabel López, residente de la ciudad, cuestionó: «¿Dónde están la Alcaldesa y la Gobernadora? ¿Por qué nadie responde por este caos?».
Con carreteras bloqueadas y una sensación de desorden, Acapulco espera ansiosamente ayuda y un retorno a la normalidad tras el embate de «Otis».




