La ex Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, ha causado revuelo con su visita a Los Ángeles, California, siendo recibida entre mariachis, pancartas y entusiasmo popular.
En lo que se considera su primera intervención en el extranjero desde que asumió el papel de «coordinadora nacional de los comités de defensa de la cuarta transformación», muchos lo ven como una maniobra para sortear la ley electoral y evitar campañas anticipadas. Sheinbaum tenía previsto reunirse con migrantes mexicanos en la Placita Olvera, un sitio emblemático donde previamente el presidente López Obrador se presentó como candidato.
Sin embargo, debido a restricciones impuestas por el INE para evitar campañas adelantadas, el lugar del encuentro tuvo que ser reubicado al Teatro Million Dollar, un espacio cerrado, al que sólo se permitió el ingreso a militantes.
«A raíz de las nuevas indicaciones, tuvimos que cambiar el evento a un espacio cerrado. Muchos mexicanos, incluida mi hermana, viven en Los Ángeles y queremos mantenerlos informados», compartió Sheinbaum recientemente.
La bienvenida en el aeropuerto fue efusiva, con sus seguidores portando carteles de apoyo, como «es un honor estar con la mejor» y «Bienvenida coordinadora», además de ser amenizada por mariachis y un grupo de música indígena Wixarika.
Ya en el teatro, un distintivo anuncio de letras rojas señalaba que el evento estaba dirigido a militantes de Morena, a pesar de las burlas previas de Sheinbaum hacia las indicaciones del INE.
Como parte de la visita, la coordinadora mostró muñecos miniatura, incluyendo uno que parecía al presidente López Obrador con la banda presidencial. Entre risas, comentó la similitud entre los muñecos y mencionó: «Mejor lo retiro antes de que el INE nos sancione».
Sin duda, la gira de Sheinbaum en Los Ángeles ha sido un tema de conversación y polémica, dejando una impresión duradera tanto en sus seguidores como en sus críticos.




