Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- Los gritos, al unísono, de “si se pudo, si se pudo, si se pudo” “secretario, secretario, secretario” y “Arnulfo, Arnulfo, Arnulfo”, retumbaron con fuerza en el salón de convenciones del Sartet, al mediodía de este martes.
La ovación provenía de los miles de maestros, venidos de todo el estado, y que se congregaron desde muy temprano, tanto al interior como del exterior del inmueble localizado en el principal bulevard de la capital del estado, el “Praxedis Balboa”
Hicieron presencia para atestiguar la toma de protesta del nuevo comité ejecutivo seccional de la sección 30 del SNTE, encabezado por Arnulfo Rodríguez Treviño.
Es la segunda ocasión en que Arnulfo será secretario general del SNTE. La primera fue en el periodo del 2007 al 2012.
Sentado, a la izquierda del gobernador, Américo Villarreal Anaya, el profesor originario del ejido Charcos, municipio de Villagrán, y avecindado de Nuevo Laredo, sonreía y pedía calma a sus compañeros.
Además, del gobernador, estaban presentes, el secretario general saliente, Rigoberto Guevara Vázquez, quien fue el primer orador. No le fue nada bien con los profes.
“Aquí está la esperanza de los trabajadores de la educación en su gobierno.
Mie felicitaciones para mi amigo, Arnulfo. Eres un hombre de lucha” expresó el matamorense.
Luego, usó el micrófono, Carlos Gutiérrez García, el representante del líder nacional del SNTE, Alfonso Cepeda. Destacó la civilidad mostrada por los profesores de Tamaulipas, el pasado nueve de diciembre, cuando acudieron en masa a las urnas para elegir a la nueva dirigencia.
De los miles de trabajadores en activo votaron el 90 por ciento.
“El magisterio de Tamaulipas será un ejemplo nacional. El proceso de democratización no tiene marcha atrás. Uno somos todos, y todos somos uno” refirió, arrancando el grito de “Snte, Snte, Snte”.
El griterío alcanzó su máximo nivel cuando tocó turno al nuevo líder magisterial.
“Ya llegó el tiempo, ya, take easy. One moment please”, dijo, riendo, en respuesta a los gritos de, “Secretario, secretario, secretario”.
“Lo que tengo se lo debo a mi sindicato” añadió, para luego reconocer el apoyo que recibió de los más de 17 mil maestros que votaron por su planilla.
Se confesó como un hombre de fe y reveló el nombre de su “padrino”.
“Soy un hombre de fe y mi padrino es Dios. Estoy preparado, pero sin él no habría ganado” admitió.
Entre líneas, le dedicó un mensaje de reproche a su antecesor: “En la vida hay que aprender. Todo es una siembra”, le dijo.
“Yo voy a echar el resto para volverlos a poner (a los maestros) en el nivel que tenemos que tener” señaló.
Durante 22 minutos, Rodríguez Treviño mantuvo la atención de los miles de asistentes.
Se río de las descalificaciones que recibió en campaña: “Decían que, “está muy viejo” o que “Cepeda no lo va a dejar”, y ya ven, aquí estoy”.
Y luego celebró que: “desde 1943 a la fecha será el primer maestro que ha sido dos veces dirigente del sindicato”.
Medio en broma y medio en serio, le explicó al gobernador que, cuando apenas iniciaba el evento, algunos maestros le dijeron al oído, “aguinaldo, aguinaldo”, como pidiéndole que le recordara que todavía no reciben su prestación.
El comentario provocó el grito unánime de “aguinaldo, aguinaldo, aguinaldo”.
Ya encarrerado sugirió que, así como el presidente, Andrés Manuel López Obrador, colocó a una maestra al frente de la SEP, en Tamaulipas debe estar un profesor como responsable del sistema educativo.
Al final, le hizo una propuesta a Villarreal Anaya: “Ayúdenos, si usted nos da el 20 nosotros le damos 80. Y si nos da el 30 le damos hasta el 100”.
“Se vienen tiempos difíciles para el país y para el estado. Valórenos y ahí estaremos” cerró.
El gobernador les aseguró a los maestros que “el aguinaldo está garantizado”.
Hubo química entre el profesorado y el mandatario estatal. La empatía fue evidente.




