Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
El fracaso de los gobiernos en el combate a la inseguridad pública es evidente. La mayor parte del territorio nacional esta sumido en un baño de sangre, que se agrava cada día con ejecuciones masivas, narcobalaceras, secuestros y toda una gama de delitos que marcan una preocupante tendencia a la alza.
El hecho ocurre a pesar del enorme despliegue policial que se hace desde el gobierno federal y desde los gobiernos estatales. A diario nos enteramos del envío de contingentes de militares, marinos o elementos de Guardia Nacional, a reforzar la seguridad en aquellas zonas con mayor agobio, o sobre todo en aquellas donde acaba de suceder una masacre.
Por ejemplo, la semana pasada, en Nuevo Lardeo, se anunció la llegada de cientos de soldados. El envío de tropas se hizo a raíz del recrudecimiento de la violencia.
Sin embargo, a pesar de todo ese despliegue de tropas federales y policías, la embestida delincuencial no solamente no cesa, sino que, por el contrario, se incrementa.
¿Dónde está la falla?, le preguntamos este fin de semana, por separado, a algunos jefes policiales en activo y a otros que están alejados de esas funciones, y la coincidencia es absoluta: el gobierno quiere resolver un problema haciendo exactamente lo que ha venido haciendo desde hace al menos 15 años, a pesar de que ha fracasado.
Y si, es un absurdo querer obtener resultados diferentes haciendo exactamente lo mismo.
Efectivamente, los gobiernos siguen en la necedad de querer pacificar al país a base del simple despliegue masivo de militares, marinos y policías. Suponen, ilusamente, que inundando las ciudades de tropas federales van a intimidar y a inhibir a los grupos delincuenciales.
Cada día, las noticias de masacres en Zacatecas, San Luis Potosí, Guerrero, Michoacán y últimamente en Tamaulipas, nos restriegan el fracaso de esa terca estrategia gubernamental.
Por esa razón, ni Felipe Calderón, ni Enrique Peña Nieto, y evidentemente ni Andrés Manuel López Obrador, han tenido éxito.
Los expertos hacen una advertencia: la única forma de lograr resultados favorables en esa lucha desigual contra la delincuencia, es privilegiar la tarea de inteligencia por encima de ese patrullaje masivo de las calles. Deben ser acciones vinculadas para poder aspirar a una victoria.
“Mientras no haya labor de inteligencia, para identificar primero las estructuras criminales y luego proceder a atacarlas, el gobierno seguirá fracasando. No se necesita ser un experto para entender esa lógica. Es simple sentido común” opina uno de los policías.
A la par de ello, la estrategia gubernamental debe priorizar el debilitamiento de las finanzas de los grupos delincuenciales. Eso es posible solamente con el aseguramiento de inmuebles, y sobre todo de la “materia prima”, que son las drogas.
En tanto no se golpee el “bolsillo” de los grupos criminales, de poco o nada servirá diezmarlos, porque siempre habrá quienes estén dispuestos a sumárseles. Así ha sido durante años.
Esperemos que pronto lo entiendan los gobiernos, porque entre más se tardan más se recrudece la oleada delincuencial que envuelve al país. Una violencia que luce amenazante para Tamaulipas, donde lo menos que queremos es regresar a esos tiempos idos de terror.
EL RESTO.
SIN CORCHOLATAS.- Los panistas tamaulipecos no tienen “corcholatas” para competir en la elección extraordinaria por la Senaduría.
Tanto que, el dirigente estatal el PAN, Luis René Cantú Galván, presume como su mejor “carta” a la exsecretaria de Bienestar Social, Yahleel Abdalá Carmona.
Y todo por no dejar que sea el PRI el que postule al candidato de la coalición en la que además de esos dos partidos estará el PRD, o lo que queda del PRD.
ASI ANDAN LAS COSAS.



