Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
“La violencia institucional es peor”, argumentó, ayer, el expresidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Congreso del Estado, el morenista, Armando Zertuche Zuani, cuando los reporteros le cuestionaron el hecho de que, algunos de sus compañeros, como José Braña Mojica, hubiera incitado a la violencia a los militantes y simpatizantes de su partido que acudieron a atestiguar la sesión ordinaria del pasado lunes.
Para justificar los actos vandálicos por parte diputados de su partido y militantes y simpatizantes morenistas, Zertuche insistió, una y otra vez, que la violencia institucional es peor. En su razonamiento, la violencia se combate con violencia.
Luego expuso otra justificación: “Si el gobierno (estatal) no nos estuviera tratado como lo está haciendo, no estaría pasando esto”.
Psicólogo de profesión, el reynosense fue el encargado de organizar a su bancada para que, cadenas de por medio, este martes tomara por asalto el salón de Plenos, para impedir la sesión ordinaria en la que se aprobaría una iniciativa de reformas a la ley del Congreso del Estado, con la que el PAN busca blindar su permanencia al frente de la Jucopo.
Luego de colocar en las puertas de acceso al recinto una manta con la leyenda, “clausurado”, Zertuche y su compañera, Casandra Priscila de los Santos Flores, procedieron a justificar su acción y a exponer sus demandas.
“Queremos que el presidente de la Junta, El Moyo, se siente con nosotros a dialogar, y que ordene el retiro de la policía para que ingrese el pueblo que quiere presenciar la sesión”, reclamó.
¿No le da vergüenza todo esto, diputado?” ¿Si se ha dado cuenta cómo los han criticado en redes sociales? Le preguntó una reportera, a lo que contestó que, “no se a cuáles redes te refieres, porque el pueblo está con nosotros”.
La bandera de los morenistas ha sido, “la defensa del pueblo de Tamaulipas”.
La pregunta es: ¿Quién es el pueblo? Nadie ha sabido definir el concepto del pueblo, y menos cuando el presidente de la república se refiere al pueblo bueno y al pueblo malo.
¿El pueblo son las decenas de personas que, por tercera ocasión han acudido al Congreso para escandalizar y a insultar a los diputados panistas y priistas desde la tribuna? ¿El pueblo son los manifestantes que agredieron al personal de seguridad para irrumpir violentamente en el salón de plenos, incitados y azuzados por sus diputados?
Dudo mucho que ese sea el pueblo. Por lo menos no es el pueblo bueno. Lo que yo vi fueron mujeres y hombres, llevados a gritarles consignas a los diputados que no son de su partido.
Porque para desfortuna de los legisladores de Morena, por más que insistía en que, “el pueblo viene por voluntad propia”, fue imposible evitar que algunos de los mismos manifestantes los delataran, al admitir que fueron organizados para acudir al Congreso.
Una reportera le dijo a Zertuche que tenía una entrevista grabada a varios manifestantes, que confesaron haber sido contratados por un coordinador de Morena, para unirse a la protesta, pero el diputado guinda, se salió por la tangente, con el argumento de, “que presenten la denuncia. No sé de qué se trata”.
Pretender hacerle creer a la sociedad que se trata de personas que, voluntariamente acuden a la sede del Poder Legislativo para atestiguar y vigilar el desempeño de los diputados, es una mentira. Se trata de personas que van con la consigna o la orden de agredir.
Además, los diputados del partido guinda olvidan algo importante: los resultados de la elección del pasado cinco de junio, dejaron claro que, el pueblo tamaulipeco está dividido. Hay poco más de 600 mil ciudadanos que le apostaron al PAN, PRI y PRD.
Pero, más allá de eso, la realidad de las cosas es que los morenistas juegan con fuego. Acarrean manifestantes para que agredan e insulten, pero no miden el riesgo de que se les puedan salir de control como sucedió el pasado lunes.
Ojalá y no tengamos que estarnos lamentado de una tragedia, de la que luego todo mundo se quiera quitar culpas.
ASI ANDAN LAS COSAS.




