Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Previo a la elección local del 2021, desde las instancias de justicia del gobierno federal, se construyeron toda una serie de acusaciones en contra del gobernador, Francisco García Cabeza de Vaca, que culminaron con su desafuero, el cual finalmente no se concretó porque el Congreso del Estado se negó a acatarlo, en una decisión que todavía está en litigio.
Desde la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), que tutelaba Santiago Nieto Castillo, y la fiscalía general de la República, encabezada por Alejandro Gertz Manero, se echó a andar toda una estrategia de estado, cuyo objetivo central consistía en desprestigiar la imagen de Cabeza de Vaca ante los ojos de la sociedad tamaulipeca.
El gobernador asegura que los cargos que le imputaron fueron fabricados por Nieto, con testigos y documentos falsos. Para sustentar sus dichos, expone que los jueces que conocen de su caso le han dado la razón, desbloqueando sus cuentas bancarias y cancelando la orden de aprehensión que en su momento se giró en su contra.
El punto es que, el propósito era sembrar en el colectivo social tamaulipeco, la desconfianza hacia su gobernador, como parte de una estrategia electoral para debilitar al PAN y fortalecer a Morena.
En los hechos, la jugada funcionó a la perfección, porque el 6 de junio del 2021 Morena terminó ganando los municipios más grandes del estado, entre ellos Victoria, Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros, Madero y Altamira, además de conseguir, por primera vez en la historia del Poder Legislativo local, el control mayoritario del Congreso del Estado.
Literalmente, Morena aplastó y arrasó con el PAN en las urnas.
Pues bien, le cuento de ello porque, pareciera que, desde el gobierno del estado le quieren devolver la copa a los morenistas. Durante las últimas semanas, y más aún en los días recientes, se ha dado una sucesión de hechos que hacen pensar en que tienen como objetivo final provocar la pérdida de la confianza de los tamaulipecos en el candidato a la gubernatura de Morena, PT y PVEM, Américo Villarreal Anaya.
Con la diferencia de que, esta vez han sido los mismos actores políticos de Morena, los que han facilitado las “armas” para que los golpeteen mediáticamente, y para que la fiscalía general de Justicia del Estado y la Unidad de Inteligencia Financiera y Económica, inicien las carpetas de investigación en su contra.
El escándalo por la relación con los hermanos Julio César y Sergio Carmona Angulo, este último ejecutado en Nuevo León, ha sido el arma ideal para intentar demeritar la imagen de Morena y poner en duda la honestidad de sus líderes.
La pregunta es: ¿Le funcionará la jugada al gobierno estatal y al PAN? No lo sabremos hasta el cinco de junio, pero la estrategia está en marcha.
La intención es demeritar y poner en entredicho la honorabilidad del abanderado morenista y de todos aquellos que se han puesto a modo, como el alcalde de Victoria, Eduardo Gattás Báez, y la diputada, Úrsula Patricia Salazar Mojica, sobrina del presidente, Andrés Manuel López Obrador.
Todo ello, para que el electorado les dé la espalda y se convenza de que la mejor opción que tiene es permitir la continuidad del PAN en el gobierno.
El problema para los arquitectos de la estrategia de golpeteo es que, a casi un año de distancia, el gobernador sigue debilitado ante los ojos ciudadanos, lo cual no solamente fortalece a Villarreal Anaya, sino que afecta también al candidato del PAN.
EL RESTO.
NO VA. -El candidato de la alianza, “Juntos Hacemos Historia”, Américo Villarreal Anaya, no acudirá al segundo debate programado por el Ietam para este 22 de mayo.
Los representantes ante el Ietam de Morena, PT y PVEM, argumentan que no hay condiciones que garanticen condiciones equitativas para los participantes, y reseñan una serie de irregularidades cometidas en el primer debate.
La realidad es que, Villarreal Anaya no irá al debate porque sería beneficiar a sus competidores. Iría solamente para que lo ataquen y no para contrastar ideas y propuestas. Era de esperarse.
ASI ANDAN LAS COSAS.




