Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
De no ser por la pandemia del Covid-19, que tiene acaparada toda la atención de la sociedad y el Gobierno, la recientemente aprobada Ley de Amnistía sería un escándalo nacional.
¿En qué cabeza cabe la idea de abrirle la puerta de la prisión a miles de delincuentes cuando el país lleva más de una década sumido en un terrible baño de sangre?.
Contra lo que pudiera pensarse, sí hubo a quienes (particularmente a los legisladores de Morena) les pareció buena la idea de otorgarles el perdón a ladrones, narcotraficantes, y toda una gama de delincuentes , bajo el argumento de que merecen otra oportunidad.
Por eso le digo que si no estuviéramos más preocupados y concentrados en contener el embate del coronavirus Covid-19, este asunto de la Ley de Amnistía sería una razón de escándalo nacional.
Y es que la citada ley no significa otra cosa que la legalización de la política de “Abrazos no balazos” para someter a los criminales. De eso se trata, exactamente.
Le explico: De acuerdo al decreto publicado el 22 de abril pasado en el Diario Oficial del Estado , el ordenamiento legal beneficiará a personas que hayan sido procesadas, o se les haya dictado sentencia firme en los tribunales del orden federal.
Será aplicable solo para primodelincuentes, es decir para quienes hayan delinquido por primera vez, y para quienes hayan cometido el delito antes de la entrada en vigor de la norma.
Los delitos que pueden ser amnistiados son : el robo simple y sin violencia; el aborto en cualquier modalidad, y los delitos contra la salud cometidos por personas en situación de pobreza o de extrema vulnerabilidad, o bien cuando el delito se haya cometido por indicación de su cónyuge , concubinario o concubina, o haya sido obligado por grupos de la delincuencia organizada.
Bajo esas circunstancias, por cualquier lado que se le analice, no hay forma de verle algún punto bueno a la Ley.
Y no hay forma de encontrarle aspectos aplaudibles a la Ley de Amnistía porque lo que México necesita es todo lo contrario. Lo que urge es que el Gobierno actúe con severidad, y sin contemplaciones, contra quienes nos tienen viviendo una terrible pesadilla traducida en ejecuciones, secuestros, extorsiones, y toda una larga lista de ilícitos.
Por otra parte, la Ley de Amnistía es una grave ofensa hacia quienes diariamente arriesgan su vida combatiendo la delincuencia. Le hablo de policías, agentes del Ministerio Público, Jueces y toda una larga lista de operadores del sistema de justicia.
No solo se está echando a la basura el trabajo valiente realizado por estos servidores públicos, sino que también se genera desánimo y decepción al ver que mientras ellos arriesgan todo para detener delincuentes el Gobierno los libera con una facilidad asombrosa.
Mal y de malas el panorama en el sistema de justicia. Como las tortugas, vamos hacia atrás.
EL RESTO.
TAMAULIPAS DICE “NO”.- Por cierto, el presidente de la Junta de Coordinación Política, Gerardo Peña Flores, adelantó un “no” del Congreso del Estado a la Ley de Amnistía.
El hecho es importante porque de acuerdo al segundo artículo transitorio del decreto respectivo, las legislaturas estatales deberán expedir sus propias Leyes de Amnistía.
“No estamos de acuerdo en liberar delincuentes” dijo el también coordinador de la bancada panista a la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, en una videollamada, el pasado lunes en un ejercicio en el que participaron otros Presidentes de Juntas de Coordinación Política.
Eso significa que Tamaulipas no amnistiará delincuentes.
HASTA NUEVO AVISO.- En los mismos terrenos del Poder Legislativo, la sesión del Pleno programada para éste miércoles fue aplazada por segunda semana consecutiva.
La Junta de Coordinación Política y la mesa directiva usaron como justificación el mismo argumento de la semana pasada: la alta incidencia de Covid-19.
Según los diputados, es mucho el riesgo de contagio por lo que no vale la pena exponerse.
ASI ANDAN LAS COSAS.




