Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
El pasado jueves , el Juez Quinto de Distrito en materia Administrativa de la Ciudad de México, suspendió indefinidamente la construcción del aeropuerto de la Base Militar de Santa Lucía.
Al resolver una de tantas demandas de amparo promovidas por diversos colectivos sociales, el Juzgador ordenó que las obras no inicien hasta que se aclare si fue legal la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).
Además instruyó a las autoridades a que realicen acciones para la conservación de lo ejecutado y se evite con ello la inundación y deterioro de la infraestructura.
Me pregunto: con todos los antecedentes que encierra la historia del NAIM, cuya cancelación se decidió a través de una consulta “patito”, ¿ habrá alguien que crea que la resolución de un Juez será suficiente para impedir uno de los más grandes caprichos del presidente Andrés Manuel López Obrador?.
Creerlo así es absurdo. Con una Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que ya comienza a dar visos de sometimiento o intimidación por el discurso belicoso y avasallante de López Obrador, resulta difícil pensar que haya un Juez que se atreva a sepultar jurídicamente el trofeo político más grande que presume el Gobierno de la “4T”.
Basta recordar que desde su campaña a la Presidencia, Andrés Manuel usó el NAIM como bandera de “guerra” contra sus adversarios. Siempre insistió en que la obra era un monumento a la corrupción y se comprometió a que apenas iniciara su mandato lo primero que haría sería detener los trabajos. Así lo hizo.
Por eso le digo que resulta absurdo creer que el Juez que concedió el amparo actúo imparcialmente.
¿Sabe a que huele esto? Huele a que el Gobierno de López Obrador está preparando el terreno para en su momento justificar la cancelación del aeropuerto de Santa Lucía y reiniciar los trabajos del NAIM.
Como nunca aceptarían que se equivocaron al cancelar el NAIM porque su vanidad no se los permite, terminaran diciendo que, como son muy respetuosos de la ley y de lo que decidan los Jueces siempre si continuarán con la construcción de ese aeropuerto y que Santa Lucía queda cancelado.
“No es porque nosotros no queramos. Es porque así lo ordenó un Juez”, nos dirán en su momento.
O de plano, si también eso les da vergüenza y los hace sentirse humillados, simplemente dejarán que el tiempo avance y nunca le darán a la Ciudad de México el nuevo aeropuerto que necesita.
Terminarán justificándose con la sentencia del Juez federal. Van a culpar al Juez.
Usted podría decirme que no tengo bases para sustentar una teoría como la que le planteo. Y si, tiene razón, pero viendo la forma en que se ha venido conduciendo el nuevo Gobierno no se requiere de mucho para prever lo que viene.
Así actúa el Gobierno de la “4T”. Es incapaz de aceptar un error porque siente que se desprestigia. Cuando tenga que dar reversa a sus decisiones primero buscarán a quien culpar.
EL RESTO.
DE LÁSTIMA.- Los hospitales públicos —-todos—-dan pena. Las condiciones bajo las que operan dan pena y preocupación.
Ojalá y que los Gobiernos entiendan que, como todo en la vida, hay prioridades y la salud debe ser obligadamente una de ellas.
Antes que pensar en cualquier otra inversión debe privilegiarse la atención a los nosocomios. Urge rehabilitarlos, equiparlos, garantIzar el abasto de medicamentos y mejorar la calidad de la atención que ofrecen.
Primero es lo primero.
ASÍ ANDAN LAS COSAS.
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