Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
“Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”, dice una máxima atribuida a Albert Einstein, que muy bien podríamos recomendársela al que será el próximo Secretario de Seguridad Pública federal en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
Es así porque, Alfonso Durazo, ha reiterado que, “para devolver la paz y tranquilidad al país el Gobierno impulsará un programa emergente de profesionalización de las policías, para formar cuadros suficientes y adecuados que entren al relevo (de las fuerzas Armadas) en tareas de seguridad y crimen organizado”.
Pero no solo dice eso. El también Senador de la República presume dotes de pitoniso al vaticinar que, “para cuando el nuevo Gobierno, (el de AMLO), llegue a su fin, en el país ya no habrá necesidad de tener a las Fuerzas Armadas en las calles”
Cuando leo o escucho las declaraciones de Durazo me resulta imposible que me invada la preocupación, el desánimo y la decepción, porque queda claro que la nueva administración federal que inicia su ejercicio a partir del uno de diciembre, no tiene una estrategia definida que nos haga albergar la mínima posibilidad de frenar la violencia delincuencial en el país.
La “estrategia” que Durazo y compañía tienen preparada es hacer lo mismo que han hecho los Gobiernos de Enrique Peña Nieto y de Felipe Calderón Hinojosa. Ambos se la pasaron depurando, capacitando y profesionalizando a las policías, y es tiempo de que todavía no acaban, mientras la delincuencia tiene al territorio nacional en un baño de sangre.
Bajo ese antecedente, no entiendo o alcanzo a comprender porque supone o piensa Durazo que haciendo lo mismo va a obtener resultados distintos.
No se trata de descalificar al Gobierno que viene. Nada me daría más gusto que por fin los mexicanos saliéramos de esta pesadilla que nos representa la delincuencia. Pero, le insisto, honestamente no veo cómo algo así pueda ocurrir.
Tampoco soy pitoniso, pero sí le puedo garantizar que, sí efectivamente, como dice Durazo, la estrategia del gobierno para enfrentar la delincuencia será simplemente la de capacitar y profesionalizar a las policías, México seguirá sumido en la violencia delincuencial.
Desde luego no será realizable, además, ese ofrecimiento de Durazo de que en el 2024 ya no habrá soldados ni marinos en las calles combatiendo al crimen organizado. La presencia de las Fuerzas Federales será obligatoria como lo ha sido hasta ahora.
Esa es la triste y cruda realidad.
EL RESTO.
“Egidio es mi amigo, pero de ninguna manera me está impulsando políticamente”, dijo el miércoles pasado a los periodistas, el coordinador de los diputados del PRI en el Congreso del Estado , Alejandro Etienne Llano.
El también exalcalde de Victoria dejó constancia nuevamente de que es un político coherente y abierto. Otro seguramente habría negado la amistad con el exgobernador o al menos la habría minimizado. Etienne no.
De hecho, fue más allá, cuando añadió que también es amigo de Eugenio Hernández Flores, el otro exgobernador priista que actualmente está preso en el Centro de Ejecución de Sanciones de Ciudad Victoria, (Cedes).
Aunque muchos le critican su carácter de extrema seriedad porque dicen que en política se requiere de carisma como requisito fundamental para tener posibilidades de éxito, me parece que Etienne es de lo poco rescatable que tiene el PRI de Tamaulipas.
ASI ANDAN LAS COSAS.
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