Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
CAPITAL “FANTASMA”.- Al paso que vamos, con un promedio de 20 asesinatos por mes y con el éxodo diario, voluntario o forzoso, de muchos victorenses agobiados por la inseguridad pública, la de Tamaulipas va en camino a convertirse en una capital “fantasma”.
Basta recorrer cualquier sector de la ciudad para darnos cuenta de cómo cada día aparecen más letreros de “Se Vende” o “Se Renta”, en una señal inequívoca de que la situación anda bastante mal.
Y es que una cosa va de la mano de la otra: ante el recrudecimiento de la inseguridad pública las inversiones, sencillamente, se frenan, porque quienes tienen el dinero para crear un negocio no lo hacen por temor a ser secuestrados o asesinados.
Ante tal panorama, muchos de esos inversionistas prefieren ir a otras entidades del país con mejores condiciones de seguridad.
Pero hay otra consecuencia de esa cadena letal que origina la delincuencia: el desempleo. Como no se crean nuevos negocios, y muchos de los que estaban operando han cerrado, el desempleo se “dispara” a grandes niveles.
Derivado de ello, son muchos los victorenses que también se están yendo a Nuevo León, San Luis Potosí, Querétaro y Guanajuato, a buscar las opciones de empleo que aquí no encuentran.
Esa es la triste realidad capitalina.
EL MISMO CUENTO.- Durante los últimos días se ha originado una cerrada polémica en redes sociales y medios formales de comunicación, por la alta incidencia de accidentes automovilísticos ocasionados por conductores alcoholizados.
Pero déjeme le dijo que ese es cuento viejo. En realidad es un tema que se ha vuelto cíclico y que resurge cada que algún choque o atropellamiento fatal afecta la sensibilidad social, como sucedió el pasado fin de semana con dos hechos, uno en que un joven murió prensado en su automóvil, y otro en el que un conductor ebrio lesionó a ocho personas en pleno centro de la capital .
Es tan cíclico el tema de los borrachazos trágicos que no durará muchos días. Apenas se enfríe la sorpresa o el coraje ciudadano, nuevamente pasara al olvido hasta que otro automovilista ebrio protagonice una nueva tragedia.
Lo único que vale destacar es que las autoridades siguen tan apáticas como siempre, incapaces de asumir su responsabilidad de aplicar la ley para evitar más víctimas de quienes acostumbran hacer de sus vehículos cantinas ambulantes.
A los Gobiernos, y en particular a los diputados, les ha faltado valor o inteligencia para diseñar e impulsar una reforma de ley que , por ejemplo, penalice la conducta de manejar un vehículo automotriz en estado de ebriedad.
El día que lo hagan le aseguro que serán muy pocos los que se arriesguen a enfrentar un proceso penal por conducir alcoholizados.
DEUDAS EN LA CODHET.- A casi cuatro meses de haber asumido la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Tamaulipas, (Codhet), la abogada Olivia Lemus sigue en deuda con los tamaulipecos.
Y es que a su llegada al cargo, la Ombudsman prometió que le cambiaría el rostro a la Codhet para que la defensa de los derechos humanos de los tamaulipecos fuera algo serio.
Sin embargo, nada de eso ha ocurrido. La Codhet sigue siendo un ente burocrático más en el que muy pocos ciudadanos confían para que los defienda frente a los excesos de los servidores públicos.
Ojalá y que se trate de una situación temporal, y que en realidad Doña Olivia esté preparando alguna estrategia que saque a la Comisión de su eterna modorra.
Esperemos que así sea. Eso fue lo que ofreció.
ASI ANDAN LAS COSAS.
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