Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Esta semana reciente inició el proceso de elección del nuevo Secretariado de la Sección X del Instituto Mexicano del Seguro Social, (IMSS). Las votaciones para definir al próximo líder sindical se desarrollarán el 3 y 4 de septiembre.
Dentro de un contexto social, con problemáticas mucho más graves como el de la inseguridad pública, o con expectativas más llamativas como la conformación del gabinete del próximo Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, la elección de una dirigencia estatal del sindicato del IMSS podría parecer pecata minuta.
Pero no es así. Por todo el poder político y económico que representa esa organización sindical, la disputa de su liderazgo alcanza una importancia mucho mayor a la de una alcaldía o una diputación.
Para nadie es un secreto que desde el sindicato del IMSS en Tamaulipas se han definido triunfos electorales en varios municipios del estado, como el de Mante, Xicoténcatl y varios más de esa zona.
De hecho, en 2016 el voto de los trabajadores del Instituto fue decisivo en el resultado de la elección estatal, lo cual permitió a los esposos, Beda Leticia Gerardo Hernández (actualmente lideresa sindical) y Pedro Luis Ramírez Perales, obtener como recompensa una curul en el Congreso del Estado.
De ahí que para los partidos políticos sea de vital importancia que la dirigencia sindical quede en manos de uno de los suyos. Tener al sindicato del IMSS como aliado significa tomar ventaja en la elección que viene en el 2019 para la elección de 36 nuevos diputados locales.
El PAN es el más interesado en quedarse con el control sindical del IMSS.
Eso por un lado. Por el otro, la dirigencia sindical tiene un atractivo económico enorme porque desde ahí se asignan nuevas plazas laborales en el IMSS, con todo lo que ello implica, y el manejo de las cuotas de los trabajadores es muy tentador, además de que cualquier decisión de las autoridades del Instituto debe ser consultada con el Secretariado.
Por eso le digo que la elección en el sindicato de IMSS no es cosa menor.
Tan no lo es que la actual lideresa, Beda Leticia Gerardo Hernández, está maniobrando desde su privilegiada posición para que su sucesor sea su esposo, el también legislador local, Pedro Luis Ramírez Perales , quien el pasado viernes registró formalmente su candidatura para el cargo. El matrimonio no está dispuesto a soltar la mina de oro que representa la dirigencia sindical.
Ante ese escenario, el riesgo de violencia en la elección es inminente, sobre todo porque hay otros grupos que también están interesados en la dirigencia , pero principalmente porque hay miles de trabajadores que se sienten dolidos y afectados por el liderazgo de Gerardo Hernández, a quien califica como una de las dirigencias más represivas en la historia de la organización sindical.
Bajo ese escenario esperemos que las autoridades federales y estatales estén conscientes de las cosas y sean capaces de preparar acciones que eviten brotes de violencia que luego tengan que lamentarse.
Pero sobre todo ojalá y sean capaces de garantizar que la decisión de los trabajadores del IMSS sea respetada.
ASI ANDAN LAS COSAS.




