Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
AÑO DE HIDALGO.- Todavía faltan nueve meses y 10 días para el 30 de noviembre cuando termina el sexenio de Enrique Peña Nieto, y en muchas dependencias del Gobierno federal ya comenzaron el llamado “Año de Hidalgo”.
Solo como anotación cultural habría que decir que, esa expresión surgió durante los gobiernos de los años 70 y 80, y su significado es que en el último año de una administración debe gastarse (o robarse) todo el presupuesto.
La frase dice: “Este es el año de Hidalgo y chingue a su madre el que deje algo”.
Pues bien, como le decía, en algunas áreas gubernamentales ya andan en esas del “Año de Hidalgo”. Por ejemplo, en algunas delegaciones federales en Tamaulipas el abuso y saqueo es descarado, a ojos vistos.
Todo mundo hacia adentro sabe de los arreglos para inflar cotizaciones, inventar o simular comisiones para el cobro de viáticos; de la aplicación del viejo pero vigente diezmo, y del trafique con plazas laborales.
Las historias que se cuentan en delegaciones como las de Sagarpa, Secretaría de Comunicaciones y Transportes, y la Sedesol, dejan claro que aquello del combate a la corrupción y la transparencia son simples frases retoricas del discurso oficial. En la realidad el manipuleo con el dinero público sigue siendo descarado. Ya le daremos detalles.
BUNKER EN SCT.- A propósito, el director del Centro Estatal de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, (SCT), William Knight Bonifacio, sigue despachando a control remoto, por aquello de que prácticamente nunca asiste a su oficina.
El funcionario federal ha encontrado comodidad en delegar sus tareas en algunos de sus asesores, quienes traen su dependencia de cabeza y en medio de escándalos internos que en cualquier momento lo podrían meter en graves problemas.
Desde luego que resulta muy extraño y sospechoso que el nivel central de la SCT, en la Ciudad de México, no se haya enterado de los hechos a pesar de que la tamaulipeca es una de las representaciones más importantes por su calidad de fronteriza.
Cualquiera pensaría que tal silencio podría ser sinónimo de complicidad.
Habrá que investigar.
AUTOENGAÑO.- Pareciera que los priistas tamaulipecos creen que, de tanto repetirse aquello de que van a ganar la elección del uno de julio las cosas se les van a hacer realidad.
Por lo menos así lo dejaron claro nuevamente, este viernes recientes, durante la convención de delegados para definir las candidaturas a diputaciones federales y senadurías.
Y es que, primero en sus entrevistas con los periodistas y luego en el acto oficial, los discursos siempre fueron de euforia total, de optimismo desbordante. Casi, casi, actuaban como si ya hubieran ganado la elección.
La realidad , sin embargo, es que no se ve por donde el PRI pueda ganar siquiera uno de los distritos electorales que estarán en juego en Tamaulipas. Y de las Senadurías, ni hablar. Soy de los que creen que ni siquiera tienen opción con la de primera minoría.
Cuando uno ve los candidatos del tricolor le queda claro que el PRI se autoengaña con esa terquedad de que va a ganar la elección.
Los candidatos al Senado son: Alejandro Guevara Cobos y Yahleel Abdala, mientras que por la diputaciones contenderán: Juan de Dios Márquez, Benito Sáenz, Copitzi Hernández, Gustavo Rico, Alejandra Cárdenas, Florentino Sáenz, Elvia Holguera y Griselda Carrillo.
MIGRANTES Y CRIMEN.- El aseguramiento de más de 600 migrantes centroamericanos durante los últimos 18 días no es para nada un asunto fortuito.
En realidad es que las acciones son parte de la estrategia gubernamental para atacar las fuentes de financiamiento del crimen organizado.
Primero fue el cierre de casinos y giros negros, luego las acciones contra taxis piratas, y después el ataque frontal al contrabando de autos americanos y de todo tipo de mercancías. Y ahora el combate al tráfico de personas. Vale la pena reconocerle la tarea al gobierno de Francisco García Cabeza de Vaca.
ASI ANDAN LAS COSAS.




