Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Este lunes reciente los mexicanos celebramos el 101 aniversario de la promulgación de la Constitución Política, la ley fundamental de nuestro país, en la que están contenidos nuestros derechos y libertades, y en la que están delimitados los poderes públicos, su organización y funcionamiento.
En el marco internacional se reconoce a la Constitución mexicana como una de las mejores del mundo.
Sin embargo, valdría preguntarnos : ¿ese reconocimiento nos ha servido de algo? La respuesta , lamentablemente, es un contundente “no”.
De poco o nada nos ha servido a los mexicanos tener una Constitución tan reconocida o envidiada, sencillamente porque no la hemos sabido utilizar.
Y no la utilizamos porque no la conocemos. Existen investigaciones científicas, y encuestas en la materia, que revelan un dato preocupante: 9 de cada 10 mexicanos no tienen la mínima idea del contenido de la Constitución.
La consecuencia de esa ignorancia ha sido terrible para nuestro país porque cuando no conocemos nuestra Ley Suprema desconocemos entonces nuestros derechos y libertades, y tampoco sabemos que las autoridades tienen límites y obligaciones en su ejercicio.
En lo personal soy un convencido de que es ahí , en esa ignorancia social, donde radica gran parte de los problemas que enfrentamos como nación. Por ejemplo, la asfixiante inseguridad pública, la corrupción y la pobreza, son padecimientos que se han venido incrementando por la enorme impunidad que padecemos.
Una impunidad que precisamente tiene su origen en ese desconocimiento acerca de la Constitución.
Vistas de esa forma las cosas, queda claro que los mexicanos hemos desaprovechado esa valiosa arma que es nuestra Carta Magna.
Ojalá que desde la misma sociedad surgiera alguna o algunas organizaciones civiles que, se fijaran como meta el difundir entre las masas el contenido de la Ley Suprema. Y digo que desde la sociedad porque pareciera que al Gobierno no le interesa en absoluto echarse a cuestas una tarea de ese tipo.
Cuando una sociedad conoce sus derechos se convierte en un freno o contrapeso del poder público, porque el funcionario público le pensará dos veces antes de incurrir en un abuso o en un acto de corrupción.
Pero mientras eso no ocurra, mientras nos siga invadiendo el desinterés o la apatía por nuestra Constitución, seguiremos siendo un país con una excelente Carta Magna, pero con una realidad de miedo por tanta corrupción, delincuencia y pobreza.
EL RESTO.
El Partido Movimiento de Regeneración Nacional, (Morena), sigue incurriendo una mayúscula contradicción que debería merecer un buen análisis de todos nosotros llegado el momento de cruzar la boleta electoral el uno de julio próximo.
Me explico: por un lado, su líder nacional y precandidato a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, arremete en su discurso contra la mafia del poder integrada por el PRI y el PAN, culpándolos de todos los males que aquejan al país, pero por otro le da cabida a expriistas y expanistas que representaban a lo peorcito de esos institutos políticos.
Aquí en Tamaulipas hay ejemplos de sobra de esa incongruencia, pero lo mismo sucede en todo el territorio nacional.
Le cuento de ello solo para intentar que usted se tome su tiempo para razonar el voto cuando llegue el momento.
ASI ANDAN LAS COSAS.
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