Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Durante los últimos 30 días las carreteras de Tamaulipas entraron en una racha de accidentes trágicos. Al menos 20 personas han perdido la vida desde noviembre a la fecha.
Pero no es algo nuevo. Desde hace muchísimos años las rutas asfaltadas tamaulipecas han registrado una impresionante incidencia de choques y volcaduras con resultados fatales.
Precisamente por eso le traigo a la mesa este tema: porque a pesar de lo viejo del problema, las autoridades competentes, principalmente la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, (SCT), no han sido capaces de diseñar una estrategia para resolverlo.
De hecho, como sucede con otros muchos problemas sociales, me da la impresión de que en este asunto lo único que ha faltado es voluntad o interés gubernamental para actuar.
Y es que, queda claro que en la gran mayoría de los percances carreteros, como los sucedidos en los últimos días, entre ellos el ocurrido sobre la vía Victoria-Zaragoza el pasado martes, con saldo de seis muertos, el factor principal ha sido el exceso de velocidad
Partiendo entonces de ello, si el exceso de velocidad es la causa de tantas muertes en carretera, la lógica diría que por ahí tendrían que comenzar las autoridades: por frenar a los correlones.
Con carreteras tan amplias como las que tenemos en Tamaulipas no debiera haber tantos percances trágicos, pero el problema es, precisamente, que dicha amplitud de la cinta de rodamiento propicia que haya abusos y excesos de confianza en la velocidad de los usuarios.
Frente a esa situación, insisto, el sentido común ( hermano de la lógica), diría que la medida apropiada para reducir los accidentes sería comenzar a sancionar con dureza a quienes excedan los límites de velocidad, y particularmente a los traileros quienes son protagonistas recurrentes de encontronazos mortales.
De poco o nada sirve que haya módulos de auxilio carretero a cada cierta distancia, o que se incremente la presencia policial , si no se ataca el principal factor de tragedia en las carreteras, como es la velocidad.
Esperemos que pronto se materialice esa coordinación de que presume constantemente el discurso oficial, para que los patrulleros se dediquen realmente a vigilar las carreteras.
Le aseguro que cuando los automovilistas, y en particular los traileros, comiencen a quitarle el pie al acelerador, la incidencia trágica de accidentes irá a la baja y con ello menos gente morirá en las carreteras.
Particular atención debe aplicarse a las carreteras Victoria-San Luis Potosí y Victoria-Tampico, que en las estadísticas policiales puntean en incidencia de accidentes mortales. Con el añadido de que en la mayoría se ven involucrados traileros.
Si usted ha usado esas carreteras sabrá de qué le hablo. Y si las ha transitado de noche, coincidirá en que uno se juega literalmente la vida en ello.
ASI ANDAN LAS COSAS.
[email protected]



