Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Desde que inició su lucha por convertirse en Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, (Amlo), ha centrado su discurso en la descalificación del PRI y el PAN, a quienes llama la Mafia del poder, responsabilizándolos de todos los males que padece el país.
Sostiene Amlo que priistas y panistas son los culpables de la terrible inseguridad pública que tiene sumido en un baño de sangre a la mayor parte del territorio nacional. Los responsabiliza de la abrumadora corrupción que existe en el poder público, y de haber entregado Pemex a los extranjeros.
Bajo ese contexto, según el dirigente nacional de Morena, para que México enderece el rumbo y se enfile hacia los caminos del desarrollo económico, para abatir pobreza, desempleo y acabar con los delincuentes y corruptos, es necesario sacar al PRI y al PAN del Gobierno. Eso nos ha venido diciendo desde hace más de 15 años.
Sin embargo, curiosamente y para asombro de muchos, en entidades como la nuestra Morena le está dando cabida a
priistas y expriistas, en lo que evidentemente significa una contradicción mayúscula con respecto al discurso de su líder.
¿Cómo piensa Andrés Manuel explicarle a los tamaulipecos que, muchos de los candidatos que postulara Morena serán emanados de uno de los partidos que, según nos dice, representan la Mafia del poder?.
Esta fin de semana, por ejemplo, se difundió la noticia de que el exalcalde priista de Nuevo Laredo, Ramón Garza Barrios, se afilió a las filas de Morena, presuntamente con la intención de postularlo como candidato a la alcaldía de aquel municipio fronterizo.
Antes, Morena le abrió las puertas a otros personajes del mismo vuelo que Garza Barrios, como Felipe Garza Narváez, Erasmo Gonzáles Robledo, Eduardo Gattas, y muchos más que se andan proyectando como candidatos para alguno de los cargos de elección popular que estarán en juego en el 2018.
Lo más grave de todo para Morena es que los priistas que está cobijando son lo peorcito que tenía ese partido. Otra cosa seria que se hiciera de personajes prestigiados, con simpatía popular y auténtica vocación de servicio, que aunque lo dude hay muchos en el PRI. Pero no, se está llevando a sus filas a quienes precisamente representan eso que Amlo llama la mafia del poder.
Garza Barrios, por ejemplo, ocupa un lugar privilegiado en la historia de Tamaulipas como el alcalde que más endeudó a su municipio. Durante su administración, del 2008 al 2010, contrató deuda por casi 1, 200 millones de pesos, cuyo destino todavía es incierto.
De hecho, la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción debe tener por ahí, entre sus asuntos pendientes, una investigación contra Don Ramón, precisamente porque existen indicios de que muchos de esos 1,200 millones de pesos no se usaron precisamente para lo que se dijo.
De ese tamaño la incongruencia de Amlo.
ASI ANDAN LAS COSAS.
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