Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Con todo el respeto que merece el líder nacional de Morena e inminente candidato (por tercera ocasión), a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, la propuesta de otorgarle amnistía a los narcos, como una solución para resolver el problema delincuencial que nos ahoga como nación, es una verdadera estupidez.
Pactar con la delincuencia no solo significaría rendirse ante el principal enemigo de la sociedad sino engrandecerlo, inflarlo, entregarle el país en bandeja de plata.
¿O a poco creerá López Obrador que perdonando a los narcos va a resolver la violencia delincuencial y va a acabar con el narcotráfico? Eso nunca sucederá.
No se requiere más que sentido común para entender que, expedir una Ley de Amnistía surtiría un efecto totalmente contrario al que se busca. Potenciaría, fomentaría la actividad criminal de los narcos.
Es fácil de entenderlo porque el origen de fondo de la inseguridad pública en México, como en el resto de los países, no está en los narcos sino en la “mercancía” que mueven: cocaína, heroína, mariguana y todo un catálogo de drogas sintéticas.
Entonces, mientras las drogas sigan estando prohibidas siempre sobrara quienes arriesguen vida y libertad por explotar un negocio tan rentable como es el narcotráfico y otros delitos derivados de esa actividad.
Además, habría que preguntarnos lo que opinarían las familias de las miles de victimas que ha dejado la disputa entre los grupos criminales que pelean el control de los territorios.
¿Aceptarían el “borrón y cuenta nueva” de las cifras macabras del narco? La verdad, no lo creo.
Hubiera sido más inteligente por parte de “El Peje” proponer una legalización de las drogas pero no perdonar a quienes las trafican. Mientras el “negociazo” siga vivo siempre habrá alguien dispuesto a entrarle, al costo que sea. Lo que debe preocuparnos a los mexicanos es la idea de Gobierno que trae López Obrador porque ya puede usted imaginarse lo que haría como Presidente de la República si llegara a ganar la elección.
Yo le he platicado aquí, en varias ocasiones, que soy un ciudadano apartidista. Que en cada elección voto por el candidato y no por el partido. En ese entendido le confieso que en algún momento llegue a considerar la posibilidad de tachar mi boleta en favor de Andrés Manuel, pero luego de lo que acaba de decir nunca votaría por su candidatura.
Solo de imaginármelo como Presidente, materializando estupideces como la que acaba de proponer, me atemoriza. Y creo que sumarán miles o millones los mexicanos que se intimidarán igual.
ASI ANDAN LAS COSAS.
[email protected]



