“El sistema acusatorio es un desastre. Los agentes del Ministerio Público, Jueces, Defensores y asesores jurídicos, carecen de la capacidad necesaria para operar el modelo de enjuiciamiento penal, lo cual está repercutiendo en perjuicio de la sociedad”.
La anterior es una radiografía desastrosa sobre el modelo de justicia penal acusatorio y oral, hecha por un funcionario del Poder Judicial del Estado, con quien conversamos éste martes reciente.
El Juzgador no dice nada nuevo. Es algo sobre lo que hemos venido insistiendo aquí. Pero que lo admita alguien que forma parte del mismo sistema de justicia, es para preocupar.
“El problema tiene su origen en que nunca se hizo una capacitación bien planeada de los agentes del Ministerio Público, Jueces, Defensores, asesores, policías y a los litigantes. No sé en qué se gastaron el dinero. Solamente en 2013 hubo un curso bien elaborado, pero a partir de ahí lo que se ha dado son simples platicas o conferencias que en nada ayudan” detalló.
Cuenta que cuando se realizó el acto protocolario para iniciar formalmente la operación del sistema de justicia penal acusatorio, el 13 de junio del 2016, se ordenó a 40 Jueces colocarse la toga y se les presumió como un grupo capacitado.
“Pero fue una mentira. Aquello fue una simulación porque la mayoría de esos Jueces nunca habían recibido la capacitación que se dijo tenían” refirió.
La consecuencia de esa deficiente capacitación es que los operadores jurídicos del Estado no están probando la responsabilidad de los detenidos por algún delito, lo cual propicia que estos sean liberados.
Como un referente citó el caso del homicidio de una ciudadana española, cuyo marido fue imputado como presunto responsable.
“Es un asunto en el que la justicia federal va a terminar liberando al acusado porque el Ministerio Público no tuvo la capacidad para acreditar la responsabilidad. Y así como ese hay muchos casos en todo el Estado” detalló.
—¿Pero ya se está haciendo algo?.
—Para nada. Nadie está moviendo un dedo, sobre todo porque no hay dinero para capacitación. Es gravísimo lo que está ocurriendo.
Dicen que para cambiar la realidad primero hay que aceptar los problemas que se tienen. En ese sentido, ojalá que pronto haya un reconocimiento de la situación de desastre que padece el sistema acusatorio a poco menos de un año y medio de su estreno.
A la par, esperemos que, una vez admitida la ruinosa problemática haya la voluntad y capacidad de diseñar una estrategia que permita encauzar el caminar del modelo de enjuiciamiento penal.
Será la única forma de lograr las metas que se fijaron cuando se reformó la Constitución para dejar atrás el tradicional sistema de justicia para implementar uno nuevo. Se nos dijo que iba a ser un modelo de enjuiciamiento más ágil, confiable, transparente y eficiente, pero la verdad no hemos visto nada de eso. Hemos visto todo lo contrario.
ASI ANDAN LAS COSAS.




