Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Todavía falta mucho para conocer el veredicto de la justicia, pero la sola aprehensión del exgobernador, Eugenio Hernández Flores, debe servir de ejemplo para quienes han visto, y ven, el servicio público como una forma fácil de hacer fortuna al amparo de los dineros del pueblo.
De hecho, el mensaje que lleva implícita la detención tendrían que hacerlo suyo de inmediato quienes hoy mismo integran la clase gobernante del Estado y los municipios.
Si no se quieren ver , como se vio Geño el pasado viernes, entrando al Centro de Ejecución de Sanciones, (Cedes), humillado y agobiado por lo incierto de su destino, tendrán que reprimir sus ambiciones y tentaciones. Por lo menos eso deberían.
Es tiempo ya de cerrarle el paso a las prácticas viciadas que durante décadas han repetido recurrentemente los funcionarios públicos, sobre todo quienes tutelan los cargos de mando, al disponer del presupuesto como si fuera de su propiedad.
Los ciudadanos ya estamos hartos de que, a la vuelta de cada trienio o sexenio, nazca una camada de nuevos millonarios y todavía se den el lujo de presumirlo con absoluta impunidad.
Desde luego también hay hartazgo social de ver cómo los principales funcionarios de los Gobiernos se dan una vida de reyes a costo del presupuesto público. Usan los mejores hoteles, los más lujosos automóviles, visitan los más caros restaurantes, y se autopagan sueldos y prestaciones de insulto, todo ello con la chequera del erario público.
Todo ello debe acabar. En tiempos de modernidad tecnológica como los que vivimos, con redes sociales que representan millones de ojos vigilantes por todos los rincones como parte de una sociedad cada vez más despierta, más participativa y más crítica, los gobernantes y sus colaboradores deben entender que, ya no es tan fácil disponer de los dineros públicos para asegurar futuros financieros propios y de sus allegados.
Le insisto: habrá que esperar el veredicto de la justicia, pero más allá de eso creo que el mensaje que manda la administración de Francisco García Cabeza de Vaca, con la aprehensión de Hernández Flores , es visto con mucho agrado y simpatía por la mayoría de los tamaulipecos.
Esperemos que la detención de Eugenio siente un precedente, y el ejemplo cunda entre quienes siguen pensando que obtener un cargo público es algo así como sacarse la lotería sin comprar boleto.
Ojalá y así sea por el bien de todos.
EL RESTO.
¿Quién sigue? Seguramente muchos exfuncionarios públicos que durante la anterior administración se dieron gusto haciendo negocios sucios al amparo de su cargo, no han de poder dormir desde este mismo viernes.
Y tienen razón en estar preocupados. Hay información muy certera de que la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción, trabaja en la integración de un buen número de averiguaciones previas contra muchos de ellos.
La dependencia que aportará mayor número de “huéspedes” al Cedes es la Secretaría de Salud, de donde se sustrajeron cantidades millonarias de recursos que fueron a parar a cuentas bancarias particulares.
Desde luego raterías las hubo en muchas dependencias públicas, pero la Secretaria de Salud no tuvo par en ese tema.
Seguramente los tamaulipecos seguiremos sorprendiéndonos como ocurrió el viernes con la detención de Eugenio.
ASI ANDAN LAS COSAS.
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