El terrible atentado en Las Vegas, que dejó más de 50 muertos y al menos 500 heridos a manos de un loco, que disparó a una multitud reunida en un concierto musical, lleva una respuesta y mensaje para quienes, en diversas entidades de México, entre ellas la nuestra, pugnan por facilitar la adquisición de armas de fuego para la defensa ciudadana ante el embate de la delincuencia.
Después de lo sucedido en Estados Unidos, ¿en serio hay quien piense que armándonos como ciudadanos resolveremos el problema de inseguridad pública que nos asfixia? ¿Quiénes abogan por flexibilizar la portación de arma de fuego, creen en serio que los delincuentes se atemorizaran y ya no secuestraran , extorsionarán ni mataran? En realidad, resulta absurdo suponer que así será.
Por el contrario, de lo que si estoy convencido es de que si se llega a concretar una reforma legal que facilite la compra de armas , pronto estaremos padeciendo de matanzas como la que acaba de aterrorizar al mundo entero.
Ojalá y que el episodio de terror en Las Vegas sea razón suficiente para callar a quienes, en un intento por acaparar simpatías ciudadanas para concretar proyectos políticos personales, se envuelven en la bandera de la defensa ciudadana y alientan la posibilidad de armar a la sociedad.
En un país como el nuestro, sería un suicidio social permitir que cada persona pueda portar un arma de fuego. Con ello lo único que haremos será echarle gasolina a la hoguera de la inseguridad pública.
Debe quedarnos claro a todos, que en vez de alentar el armamentismo social, se tiene que trabajar en abatir rezagos en áreas como la generación de empleos, la educación, la salud, porque es ahí donde se esta realmente la posibilidad algún día la paz social que perdimos hace muchos años.
Insisto: suponer que dándonos una pistola a cada quien podemos frenar a los malos, es una fantasía.
Lo que si será una realidad, si damos ese paso, es que pronto estaríamos doliéndonos y lamentándonos de masacres masivas.
EL RESTO.
EN SU PRIMER capítulo, la Glosa del informe de Gobierno respondió a las expectativas.
Las comparecencias de las Secretarias de Obras Públicas y la de Salud, Cecilia del Alto López y Gloria Molina Gamboa, respectivamente, no fueron el acto de simulación al que estábamos acostumbrados.
Desde luego se trata de algo saludable porque, los severos cuestionamientos , sobre todo los de la bancada del PRI, seguramente servirán de impulso y motivación para que ambas funcionarias se esfuercen en mejorar su labor.
Habrá que ver cómo les va al resto de los funcionarios públicos, sobre todo al Procurador General de Justicia del Estado, (PGJE), Irving Barrios Mojica, a quien le toca turno la próxima semana.
ASI ANDAN LAS COSAS.





