Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Los diputados de la Sexagésima Tercera Legislatura dieron un ejemplo de pulcritud en el ejercicio de su tarea, durante la sesión extraordinaria celebrada la tarde-noche del pasado miércoles.
A pesar de las discordancias y desencuentros que provoco la iniciativa de decreto, mediante la cual el gobernador, Francisco Cabeza de Vaca, le pedía autorización al Congreso del Estado para refinanciar deuda pública por 10 mil 296 millones de pesos, los legisladores consensaron un acuerdo para que el dictamen correspondiente fuera aprobado.
La “sangre no llegó al río”, como hubiera sucedido en las legislaturas precedentes. Hubo prudencia y tolerancia tanto de la Presidencia de la Junta de Coordinación Política, encabezada por primera vez por un panista, como Carlos García González, como del grupo parlamentario del PRI coordinado por Alejandro Etienne Llano.
Por ser mayoría, el PAN pudo haber sacado adelante la iniciativa sin quitarle o ponerle ni una coma, haciendo a un lado las inconformidades de los priistas. Así sucedió muchas veces en el pasado.
Pero no. En vez de ello se puso a disposición de los legisladores del PRI a un grupo de funcionarios de la Secretaría de Finanzas para que les aclararan dudas sobre el documento. No lo lograron del todo pero al final se construyó un acuerdo.
De esa manera, el dictamen respectivo llegó ante el Pleno Legislativo y fue avalado, solamente con un voto en contra y una abstención.
Tan solo por eso, insisto, se vale felicitar a los diputados locales. Pero también hay que felicitarlos porque quedo claro que, de uno y otro lado, la prioridad fue la defensa del interés ciudadano.
No eran caprichos personales o de grupo lo que generaba las diferencias partidistas con el contenido de la propuesta gubernamental. Tanto priistas como panistas pugnaban por resolver o aclarar situaciones que podrían repercutir en perjuicio de los tamaulipecos.
Ojalá y que así sea en adelante el quehacer legislativo. Que las iniciativas se aprueben o rechacen con la razón legal en la mano y no a base del mayoriteo, o de escándalos en la tribuna.
Es tiempo de que los diputados entiendan que su principal tarea es defender los intereses de la sociedad, pero no con protagonismos ni con berrinches, sino con la fuerza o habilidad del discurso argumentativo, sustentado en la ley.
Mientras tanto, hay que decir que los diputados por fin dieron una.
EL RESTO
Por cierto, entre los 36 integrantes de la Sexagésima Tercera Legislatura, hay un diputado que , no es de aquí ni de allá. O quizás es más de allá que de acá.
Se trata del reynosense Moisés Balderas Castillo, quien formalmente pertenece al grupo parlamentario del PRI, pero que en la realidad es más panista que otra cosa.
A eso se debe seguramente que en la bancada del PRI ya no lo cuentan.
Pero la realidad es de que los priistas no pierden mucho sin Balderas, porque tanto ahora como en la primera ocasión en que fue diputado, como ahora, se ha limitado, literalmente, a levantar el dedo.
ASI ANDAN LAS COSAS.
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