En la mayor parte de las legislaturas del país, incluyendo la nuestra, las bancadas opositoras han estado conformadas por diputados que se distinguen porque son gritones, escandalosos, y muchas veces hasta payasos.
A un legislador ajeno a la bancada mayoritaria, y que no se distingue por esos “atributos”, se le tacha o acusa de vendido. Si no es bravucón y hasta grosero en su actividad no se puede decir de oposición.
Ese es el prototipo que, desde siempre, se nos ha vendido de un diputado o cualquier político de oposición, lo cual, en lo personal me parece absurdo.
Por el contrario, creo que gran parte del desprestigio de la figura de un diputado se origina en esas poses o escándalos en que incurren los opositores cuando suben a la tribuna.
Como parte del ejercicio periodístico, hemos tenido la oportunidad de cubrir el desempeño de varias legislaturas. A lo largo de los años hemos visto de todo en la tribuna: hubo un diputado que llegó al extremo de sacar un hacha y luego amenazar con suicidarse pretextando excesos del Gobierno en turno.
Otro inicio una gresca que derivo en riña campal cuando intentó evitar la instalación de la mesa directiva. Me tocó ver los debates “de altura” de una diputada, hoy convertida en titular de una Secretaría Estatal, que en medio de su frustración le ponía apodos al Presidente de la Junta de Coordinación Política. “Jaimito El Cartero”, le llamaba a su par, quien estoico aguantaba los insultos.
Le cuento de todo ello porque, por primera vez en la historia legislativa estamos viendo una oposición con un nuevo rostro y un estilo de ejercer su papel diferente al que le he venido contando.
Tan acostumbrados estábamos al modelo tradicional del diputado gritón, grosero y protagónico, que a muchos hasta les molesta esa actitud de los legisladores del PRI, encabezados por Alejandro Etienne Llano, que por primera vez en décadas juegan el papel de opositores.
En lo personal difiero con quienes quieren ver una oposición belicosa y escandalosa, que , tal cual niño berrinchudo, por todo patalea aun y cuando no le asiste la razón. Y es que, para defender o impulsar una iniciativa, o señalar los errores o yerros del gobierno en turno, no se necesita gritar tanto. Siempre será más efectivo luchar con argumentos sólidos y con la ley en la mano.
“Lejos de ser una oposición sistemática que algunos supusieron, seriamos, lejos de ser una bancada contestataria, reaccionaria, incomoda, que otros querrían, hemos actuado bajo la razón y los argumentos” expresó el martes, Etienne Llano, durante el evento en el cual , junto con cuatro compañeros de bancada, rindieron su informe anual de labores como diputados locales.
Digo, no se trata de que queramos ver a diputados agachones , que a todo contestan con un “si”. Lo deseable es ver a legisladores bien preparados que defiendan con argumentos y no con gritos sus posturas en los debates.
El día en que eso suceda seguramente los diputados se irán ganando el respeto de la gente.
ASI ANDAN LAS COSAS.




