Por José del Carmen Perales Rodríguez
La denuncia pública que hizo el empresario maderense Arturo Castellanos en contra de la administración municipal de allá mismo y de la que es jefe, mandamás y responsable Andrés Zorrilla Moreno, no puede ser tomada a la ligera porque no se trata de un simple video como esos que se suben cotidianamente a las redes sociales, que la mayor de las veces son manipulados o sacados de contexto.
Y digo que no se puede desestimar porque ninguna necesidad tiene Castellanos de exhibirse, de aventarse al foso donde las fauces de los escribanos a sueldo y sus correspondientes bots lo pueden destrozar no sólo vía periodicazos impresos sino cibernéticos, si no tuviera las pruebas suficientes para ponerse a las patadas con quien se autonombra como la mejor opción que tienen los maderenses «para lo que sea».
Esta denuncia de los diezmos de hasta 40 por ciento no significa que se está descubriendo el hilo negro, pero sí deja al descubierto las artimañas que está usando Zorrilla Moreno quien ha dicho a quien lo quiera escuchar que está resuelto a buscar la reelección o una diputación, para lo cual obviamente necesita dinero y no se diga para pagar los aplausos y porras de color rosa que recibe a diario.
A todas luces resulta grotesco querer vender una imagen de honradez y popularidad, cuando la realidad es que ninguno de los funcionarios del nivel de gobierno que sea actúa por su propia cuenta, sin avisar a la superioridad, en este caso sería a Zorrilla Moreno, porque no se puede interpretar de otra forma el hecho de que el munícipe no haya hecho ninguna declaración, ya no para deslindarse sino cuando menos para anunciar una investigación.
Lo que sí hay que reconocerle al alcalde de Madero es que sabe distribuir sus recursos para pagar por el culto a su imagen, por su proyección dirían los eruditos, porque esta denuncia en contra de la administración que encabeza ha pasado prácticamente de noche para algunos de los más aguerridos portales y blogueros de aquella región, lo que no refleja otra cosa más que el dispendio de los recursos públicos es de escándalo.
Lo más grave en este asunto y que no se puede dejar de lado, es el temor expuesto por el empresario acosado por los empleados de Zorrilla Moreno y que lo lleva a responsabilizar al alcalde de lo que pueda sucederle a él o su familia, pues para nadie es un secreto el incremento en los niveles de inseguridad y delitos de alto impacto allá en el sur, sobre lo cual indudablemente la autoridad local tiene información de primera mano y si hay vista gorda sólo puede ser por dos razones: incapacidad o complicidad.
APUNTE.- Las guerras intestinas que se han dado en algunas dependencias estatales, más en unas que en otras, no pueden ocurrir si no tienen el aval del que manda o sea del secretario, ambiente que en algunos casos se ha vuelto insoportable y ya ha llegado a oídos del número uno.
Lo que sucede es que para nadie es un secreto que en todas las áreas hay dos grupos: los que trajo el secretario y los que puso el uno, de ahí que si no existe un liderazgo real del titular para conjuntar esfuerzos y sacar adelante las tareas encomendadas, todo se vuelve una lucha encarnizada como ya ocurre en algunos casos, en los que incluso se habla de permisividad e incluso de contubernio del mando.
De ahí que en una reunión de Gabinete el número uno, palabras más palabras menos, les advirtió a los asistentes que se dejaran de andar con guerritas, pero aseguran que fue tan directo que les dijo que no anduvieran grillando a los que él acomodó y que en cambio sí apoyaran a los que ellos (secretarios) metieron, llegando al límite su molestia con un ultimátum de que si no le paraban se iban ellos (secretarios) junto con los que llevaron.
Desde luego que el mensaje tiene destinatarios y dicen que algunos de los presentes se arremolinaron en sus asientos y al retornar a sus aposentos comenzó el mordisqueo de uñas y tronadero de dedos, pero no sólo porque ya los descubrieron sino porque la grilla los ha distraído y le han quedado a deber al uno.
PENDIENTE.- Los priistas jugaron a la democracia y Sergio Guajardo Maldonado se sacó el tigre de la rifa, ahora quienes lo apoyaron esperan que traiga un tapón expansivo para frenar la fuga de militantes de todos los tamaños.
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