Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
La mala o pésima calidad del servicio de salud de los hospitales públicos es una realidad conocida por todos desde hace muchos años. Sin embargo, lo que ocurre con la atención que brindan los nosocomios y clínicas del ISSSTE, es de verdadero miedo.
La percepción de un gran sector de la derechohabiencia, de que atenderse en el ISSSTE significa un riesgo alto de muerte, no es exageración frente a las recurrentes historias que existen de personas que ingresaron por males menores y salieron sin vida.
Apenas la semana pasada los victorenses conocimos la tragedia que enluto a una familia cuyo hijo de 18 años de edad ingresó a la clínica local del ISSSTE con un derrame cerebral.
A su llegada al nosocomio, los familiares del joven fueron informados de que no había médico por lo que la atención urgente que se requería se otorgó a destiempo. Luego, cuando el diagnóstico fue de que el paciente debía ser llevado al Hospital de Alta Especialidad, el trámite se retrasó porque no había quien firmara el alta.
Todo ello provoco que cuando el adolescente llegara al Hospital de destino fuera demasiado tarde. “Perdieron mucho tiempo”, advirtieron los especialistas a sus padres. La consecuencia fue la muerte.
Pero le insisto: este es apenas uno de decenas o cientos de casos que dejan constancia contundente de la ineficiente y pésima calidad de la atención médica del ISSSTE , y que por consiguiente avivan esa creencia popular de que atenderse en esos nosocomios es casi casi retar a la muerte.
Lo peor de todo es de que no existe un solo caso en el que se haya fincado responsabilidad penal o civil para el personal médico o administrativo involucrado. Seguramente no ha ocurrido por lo difícil o casi imposible que resulta probar los casos de negligencia médica.
Frente a ello ya es tiempo de que como sociedad alcemos la voz. Permanecer como testigos mudos del desastre en los hospitales públicos nos hace cómplices. No esperemos a que sea uno de los nuestros la víctima de una negligencia médica para reaccionar.
En los hospitales se atiende a personas no a animales y lo que está en juego es la vida, el bien más preciado para todo ser humano, por lo que en función de ello no debe haber espacio para la negligencia y la irresponsabilidad de quienes tienen en sus manos la prestación de un servicio de salud.
Exijamos solución. No sigamos de brazos cruzados.
EL RESTO.
TODOS QUIEREN: «Qué Alcalde no está pensando en la reelección» dijo el presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, Carlos García González, cuando un reportero le preguntó, ayer, a la alcaldesa de Altamira, Alma Laura Amparan Cruz, si tiene pensado en buscar repetir en el cargo.
Lo que no sabemos es si el matamorense habló en broma o le sabe algo a los Presidentes Municipales, sobre todo a los de su partido.
La alcaldesa de Altamira visitó la sede del Poder Legislativo, según dijo, «solo para saludar a mis amigos diputados».
ASI ANDAN LAS COSAS.
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