Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Este 18 de junio próximo quedará formal y legalmente instalado el Sistema Estatal Anticorrupción, y en la ciudadanía se ha generado la percepción de que con ello estaremos en camino hacia una entidad libre de deshonestidad, o que por lo menos comenzaremos a llenar las cárceles de corruptos.
Nada más erróneo que eso. Ya lo hemos advertido otras ocasiones y hoy insistimos en ello: si los problemas sociales, como el de la corrupción, se resolvieran con el simple hecho de crear una ley, estaríamos viviendo en el paraíso.
En realidad, lo único que estamos haciendo los tamaulipecos, como lo harán el resto de las entidades del país, es crear un sistema conformado por leyes e instituciones de Gobierno, que tendrán bajo su responsabilidad el combate a la corrupción.
Por ejemplo, tendremos una Fiscalía Especializada y un Tribunal de Justicia Administrativa que se encargarán de perseguir y sancionar a servidores públicos y particulares corruptos.
Además, se crearon nuevas leyes y se reformaron otras, como el Código Penal, para definir los tipos y sanciones en materia de corrupción.
Lo que se hizo, pues, fue crear una estructura jurídica y operativa para combatir la corrupción.
Pero reitero: no basta con crear leyes o instancias gubernamentales para atacar , frenar o acabar con un problema social. Y menos con la corrupción que es uno de los más arraigados cánceres que ataca a las sociedades, incluso las de países que se precian de ser los más desarrollados.
No quisiera pecar de pesimista, pero con honestidad le digo que soy uno de los millones de mexicanos que no cree que esta lucha contra la corrupción vaya a llegar muy lejos.
Soy incrédulo porque, a lo largo de décadas de ejercer el periodismo y ser un aficionado al estudio del Derecho, he sido testigo de la creación de leyes y más leyes , que en su momento fueron publicitadas como una maravilla pero que al final no generaron ningún resultado en la realidad cotidiana.
Ojala y me equivoque, créame que me daría mucho gusto estar en un error, pero dudo mucho que este Sistema Anticorrupción tenga éxito.
Si realmente hubiera la voluntad para atacar la deshonestidad hubiera bastado con aplicar las leyes vigentes. Dicho más claro: no había necesidad de gastar millonadas de pesos en crear un sistema como el que estaremos estrenando el próximo martes.
En vez de ese despilfarro de recursos económicos, que se hicieron y se van a hacer porque habrá que pagar sueldos muy buenos a toda una gama de servidores públicos que operaran el Sistema Estatal Anticorrupción, lo mejor hubiera sido reforzar los valores sociales en nuestra niñez y juventud, incorporando en el plan de estudios alguna materia sobre el tema.
Seguramente las generaciones adultas ya tenemos el “chip” corrupto muy enraizado y es imposible cambiarlo, pero no sucede lo mismo con niños y adolescentes que apenas están en proceso de formación . Estoy convencido de que en esos grupos tendríamos más posibilidades de formarlos en el valor de la decencia, de la honestidad.
¿O no cree usted?.
ASI ANDAN LAS COSAS.


