Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
Un grupo de custodios del Centro de Ejecución de Sanciones, (Cedes), de Ciudad Victoria, hizo ayer una protesta pública por la intención de la Secretaria de Seguridad Pública de cambiarlos de adscripción a otros reclusorios.
La inconformidad es mayor porque los quieren enviar sin viáticos. Y les advirtieron: “el que no vaya será cesado”.
La protesta de los celadores no es nueva. Ha sido algo recurrente desde hace muchos años porque el amago siempre ha estado ahí.
De acuerdo con la denuncia de los afectados, los quieren enviar a otros penales para subsanar la carencia de vigilantes.
Eso significa, en consecuencia, que los Gobiernos han sido incapaces de resolver de fondo los problemas que agobian al personal de seguridad de las cárceles.
Han sido los custodios un eslabón olvidado pero también subestimado por las autoridades estatales, lo que ha sido factor decisivo en los recurrentes brotes de violencia hacia el interior de algunos reclusorios ,particularmente el de Ciudad Victoria.
¿Cómo esperar que no haya violencia en un Penal que apenas tiene 180 custodios para una población de más de mil reos? Eso sucede en el Cedes de Victoria pero lo mismo ocurre en el resto de los Penales.
Ese ha sido el gran detonador de los amotinamientos, las fugas masivas, los autogobiernos y otras situaciones de conflicto en las cárceles.
Lo más grave es que no se trata de algo que desconozcan la autoridades. Siempre lo han sabido pero también siempre le han sacado la vuelta.
Saben, por ejemplo, que mientras no resuelvan el déficit de custodios de poco o nada servirá cualquier acción que busque poner orden en los Cedes. No obstante, nada han hecho.
Esperemos que la actual administración atienda de fondo las exigencias de los custodios porque eealmente tienen razón. Su queja es válida y justificada. No se trata de un capricho y lo que reclaman es algo justo.
Si es genuina la intención de ordenar los reclusorios, la prioridad debe ser dotarlos del número suficiente de custodios. Insisto: si no lo hacen así todo esfuerzo en ese propósito será tiempo y recursos perdidos.
EL RESTO.
COMO estaba previsto, el Fiscal Anticorrupción, Javier Castro Ormaechea, rindió protesta ante el Congreso del Estado.
Luego, ya en entrevista, el abogado se esforzó mucho en defender la autonomía de su cargo.
En ese propósito aseguro que, “no seré empleado del Procurador”, aunque luego aclaro que, “en algunos casos le consultaremos los nombramientos para la Fiscalía”.
Como le decía en días recientes aquí mismo, Castro Ormaechea no la tiene fácil. Deberá, de entrada, cuidar al extremo su conducta porque seguramente la sociedad estará muy atenta no solo de su desempeño en el cargo, sino también de lo que haga en su vida privada.
ASI ANDAN LAS COSAS.



