Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
En el sistema político mexicano siempre se ha dado por hecho que, cuando se es oposición, la obligación del partido político, o de quienes lo representan en alguna legislatura, es criticar al que es Gobierno.
Es decir, se piensa que un Diputado, un Senador o un dirigente partidista opositor está obligado a tirarle al que Gobierna. Haya o no razón para ello, lo que importa es “tirar piedras”, reprobar, rechazar, acusar, denostar.
Un político opositor se opone a todo, dice la ley no escrita que rige a nuestra democracia. Si no, no es de oposición.
Así ha sido a lo largo de la historia, lo cual me parece un absurdo. Creo que el papel opositor en éste país está mal entendido y mal aplicado.
Y en ese mal entendimiento de lo que significa ser un partido o un político de oposición también contribuye un gran sector de la sociedad, porque cuando alguien, que forma parte de una minoría, respalda o apoya las acciones de un Gobernante o del partido que ostenta la mayoría en una Cámara, se le acusa de vendido, de irresponsable y de muchas más lindezas.
Lo último en que piensa el ciudadano es en que ese voto opositor es de buena fe.
Un ejemplo de ello lo tenemos en el Congreso del Estado. Como parte de mi función periodística he tenido el privilegio de dar cobertura al desempeño de al menos cinco legislaturas, y es la primera vez en que veo a una oposición que parece entender el concepto de lo que significa precisamente eso: ser oposición.
Me refiero en particular a la bancada del PRI local. Durante los casi ocho meses de ejercicio de la Sexagésima Tercera Legislatura, por primera vez veo a diputados de oposición que razonan su voto, que justifican
su posición.
He escuchado con atención los posicionamientos, en Comisiones y en el Pleno, al momento de debatir iniciativas, de diputados como Alejandro Etienne Llano, Rafael González Benavides, Copitzy Yesenia Hernández García y Mónica González García, y la verdad, mis respetos.
No son para nada el típico diputado bravucón que se sube a la tribuna para gritar, insultar o hacer circo, en una actitud en la que lo único que se busca es protagonismo y en lo último que piensa es en si lo que critica o rechaza es bueno o malo para los ciudadanos que representa. Ellos argumentan y fundamentan.
Qué bueno que así sea. Ojala y que el resto de las bancadas contrarias a la mayoría hicieran lo mismo. Urge acabar con el mito opositor.
Ahora que, vale decirlo también, del lado de la mayoría legislativa, ahora panista, vemos más tolerancia. Son varias las ocasiones en que el partido que domina ha aceptado los argumentos de los priistas para modificar el contenido de alguna iniciativa.
Y eso, es de aplaudirse. En verdad que sí.
EL RESTO.
Si no hay cambio en la agenda, el Gobernador, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, estará éste próximo lunes en el Congreso del Estado.
Aunque son varias las razones para visitar la sede legislativa, una de ellas es entregar la nueva Ley de Cambio Climático de Tamaulipas.
ASI ANDAN LAS COSAS.
[email protected]



