Por ROGELIO RODRÍGUEZ MENDOZA.
Cuando alguien ha sido víctima de la delincuencia , lo que más quisiera es encontrar a una autoridad dispuesta a ayudarlo, que se ponga de su lado. Lamentablemente pocas veces es así.
Ojalá y nunca le haya tocado a usted vivirlo en carne propia, pero si ya tuvo oportunidad de acudir ante una agencia del Ministerio Público para denunciar un hecho delictivo, seguramente sabe de lo que le hablo.
Tan pronto y usted cruza la puerta que alberga al llamado , irónicamente, representante social, usted se enfrenta a la insensibilidad, a la apatía, y hasta el trato prepotente de quienes tienen la responsabilidad de investigar los delitos y perseguir los delincuentes.
Eso es ,seguramente , lo peor que le puede ocurrir a quien ha padecido un delito: encontrarse con un aparato burocrático hosco, mal encarado, que infunde todo menos confianza.
Ciertamente, no es algo nuevo. Pero porque es una situación viejísima contra la que poco se ha logrado es que queremos traerla a tema, hoy en que la oferta recurrente del Gobierno es la de dar a los tamaulipecos un servicio de justicia digno.
Decidí escribir al respecto porque, en los últimos días he escuchado con insistencia en la radio los spots oficiales presumiendo los avances en el sistema de justicia local.
Los anuncios nos hablan de la ampliación de la infraestructura y de la capacitación de operadores jurídicos expertos para lograr una justicia de calidad.
No obstante, nada dicen del lado humano, de la sensibilidad y la empatía a la que están obligados los servidores públicos frente a un ciudadano que llega ante ellos agraviado y muchas veces destrozado emocionalmente.
Un sistema de justicia idóneo no solamente es aquel que tiene espacios suficientes y operadores expertos.. También necesita funcionarios que dejen a un lado su prepotencia y su insensibilidad en el trato al público. Muchas veces eso es lo que más irrita y desanima al ciudadano: el mal trato que recibe por parte de quienes se supone son sus aliados.
Por todo ello, ojalá y durante la actual administración estatal se hagan esfuerzos por encontrar alguna estrategia que erradique, por fin, esa prepotencia e insensibilidad que caracteriza a muchos de quienes son la cara de la procuración de justicia: los Ministerios Públicos.
Vale precisar que, como en todo , hay sus excepciones. Conozco muchos y muchas fiscales comprometidos con su tarea y que su pasión es servir. Sin embargo, lamentablemente, son los menos.
EL RESTO.
Esta semana deberá analizarse y dictaminarse la propuesta del Gobernador, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, de prohibir la operación de Casinos y Table Dance en Tamaulipas.
El debate promete polémica porque hay sectores sociales, como el empresarial, que , aunque veladamente, ya dijeron que “no” es conveniente desaparecer los llamados “giros negros”.
Habrá que ver.
ASÍ ANDAN LAS COSAS.
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