Por Redacción Noticentro.
Por su destacada defensa de los derechos humanos de los migrantes, el Pleno del Congreso del Estado avalo la propuesta de Monseñor Oscar Guadalupe Lozano Molina, para ser galardonado con la medalla al mérito “Luis García de Arellano”.
Por unanimidad de votos, el Pleno legislativo respaldo, en su sesión de éste miércoles, el dictamen emitido el pasado martes por la Comisión legislativa encargada de la entrega de la presea a los tamaulipecos más distinguidos.
Con ello, solo falta que se defina la fecha en que el sacerdote originario de Nuevo Laredo, será condecorado en una sesión solemne a la que asistirá el Gobernador, Francisco Javier García Cabeza de Vaca.
Será la primera ocasión en 14 años que la medalla “Luis García de Arellano”, es recibida por un religioso.
La presidenta de la Comisión legislativa, María de la Luz del Castillo Torres, diputada de Morena, dijo desde la tribuna que, Lozano Molina es un ejemplo estatal , nacional e internacional por su defensa de los derechos de los migrantes.
Por esa razón, señaló, es un acto de justicia premiar y reconocer la trayectoria de quien a lo largo de casi 30 años se ha dedicado a velar por los intereses de quienes dejan su país para ir a otro a buscar mejores oportunidades de vida.
Por su parte, José Ciro Hernández Arteaga, en su calidad de presidente de la Comisión de Derechos Humanos y a nombre de la bancada del PAN, expresó su respaldo a la designación de Monseñor Lozano Molina para que reciba la medalla “Luis García de Arellano”.
La medalla se entrega a tamaulipecos que han destacado en el campo del conocimiento y actividad humana.
Lozano Molina nació el 4 de febrero de 1945, en Nuevo Laredo , y su ordenación sacerdotal se dio el 29 de junio de 1975 en Roma Italia.
Inicio su ejercicio sacerdotal en la capilla de San Felipe de Jesús, en Matamoros, pero actualmente está comisionado en la iglesia de Guadalupe en Reynosa.
La reseña del religioso detalla que llegó al extremo de, literalmente, arrebatarles a los policías municipales a los migrantes que detenían por el solo hecho de dormir en las plazas o en los atrios de las iglesias.



