Por Redacción Noticentro.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos, (CNDH), advirtió que, la militarización de la educación no es la solución para frenar la violencia en las escuelas.
“El Estado está obligado a brindar a los jóvenes espacios de recreación y desarrollo. La respuesta no es, como sugieren algunas voces, “la militarización de la educación, sino atender de manera integral a la niñez y juventud” señaló el organismo defensor de la dignidad de los mexicanos.
Además, consideró que se debe trabajar con mayor intensidad en generar una cultura de respeto a los derechos humanos, que rechace todo tipo de violencia, su apología, esquemas de discriminación, exclusión y estereotipos, muchas veces exaltados por los medios de comunicación.
En ese mismo sentido demando que las medidas que se adopten para prevenir y erradicar la violencia en los centros escolares, sean producto del derecho de participación de niñas, niños y adolescentes, y que estén previamente determinadas y consensuadas con madres, padres y tutores.
“De ninguna manera deberán atentar contra su dignidad, su vida o su integridad física o mental, ni convertirse en instrumentos permanentes que obstaculicen el ejercicio pleno de sus derechos, o incentiven la discriminación o su estigmatización. La violencia en cualquiera de sus expresiones es multifactorial, de tal manera que toda acción que se implemente para su prevención o erradicación deberá ser integral, teniendo en consideración la titularidad de derechos de niñas, niños y adolescentes y como sujetos de protección especial” añadió.
La CNDH preciso que cada medida deberá tener en cuenta la etapa de desarrollo en la que se encuentran los alumnos, su contexto sociocultural, sus necesidades específicas, entre otros factores.
Por otra parte, detalló que el uso de las Tecnologías de Información y Comunicación hace necesaria la interacción constante entre los integrantes de las familias, para asegurar la protección efectiva de los menores de edad, así como la detección de indicadores que pudieran evidenciar que la niña, niño o adolescente está viviendo una situación de riesgo.
En este tema, la labor del docente y de las autoridades escolares es determinante en las construcción de la personalidad de los niños y niñas de nuestro país, ellos y ellas deben ser guías, moderadores, formadores de personas sensibles, más humanas, más solidarias y ante las situaciones adversas que se viven en un mundo globalizado, deben ser sujetos activos de cambio en sus comunidades.




