Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Frente a la cada vez más crítica situación por la que atraviesa el país, que se ensombrece todavía más ante la amenazante política interior y exterior del presidente estadounidense Donald Trump, a los mexicanos como que nos comienza a dar prisa de que se llegue el momento de elegir al sustituto de Enrique Peña Nieto.
El comportamiento de las redes sociales, donde comienza a multiplicarse el rechazo hacia la administración Peñista y abundan las muestras de apoyo a quienes se perfilan como candidatos a la Presidencia de la República, refleja con claridad las ansias de un gran sector de la población para que haya un cambio de mando en el gobierno de la República.
Es así porque, lamentablemente seguimos cayendo en el error de pensar o suponer que los problemas que nos aquejan como nación se resolverán con la llegada de un nuevo Presidente.
No. Por favor entendamos que no es ni será así. Tan no es así que sexenio tras sexenio los gobiernos en turno han sido incapaces de enderezar el “barco”.
Olvidémonos de ese sueño sexenal. La inseguridad pública, la corrupción, la impunidad, la pobreza, y otros muchos conflictos que nos asfixian , no los resolverá un solo hombre o un grupo de hombres. Ni siquiera un superheroe sería capaz de hacerlo.
Por ejemplo, cuando le dimos el paso a la alternancia, sacando al PRI de la presidencia para llevar al PAN al poder , primero con Vicente Fox Quezada y luego con Felipe Calderón Hinojosa, creímos ingenuamente que el país transitaría hacia un paraíso.
Doce años después nos dimos cuenta del error y decidimos darle una segunda oportunidad al PRI, eligiendo a Enrique Peña Nieto, con los resultados ya conocidos.
Hoy, cuando faltan todavía dos años para que termine la administración peñista, nos urge que llegue el 2018 para elegir a un nuevo Presidente, pensando ingenuamente, como en sexenios anteriores, que ahora si le atinaremos eligiendo al hombre correcto que sacará del atolladero al país.
Muchos ya ven a Andrés Manuel López Obrador, como la única alternativa para enderezar el rumbo nacional . El tabasqueño ha sido hábil para vendernos esa idea y se la hemos creído
Pero, nada más erróneo que eso. No señores, la solución a los problemas de México, como de cualquier otra nación, está en manos de sus habitantes y de nadie más.
El día en que cada quien, como parte de la sociedad, comencemos a asumir nuestras responsabilidades como ciudadanos, ese día el país enderezara el rumbo.
Comencemos, por ejemplo, por educar a nuestros hijos sobre los valores del respeto al prójimo y a las leyes, para que a la vuelta de pocos años podamos ir viendo una sociedad con menos delincuencia, menos impunidad y menos violencia.
Seamos respetuosos, como ciudadanos, hasta de las cosas más simples, como no tirar basura en la calle; respetar los semáforos, no sobornar a los oficiales de Tránsito o a cualquier otro servidor público para que nos facilite un trámite.
La aseguro que el día que comencemos a actuar así, nuestra sociedad se irá transformando, sin importar que el Presidente sea Andrés Manuel López Obrador, Margarita Zavala , Ricardo Anaya, Rafael Moreno, o cualquier otro que se apunte.
Dejemos pues ese sueño sexenal con el que nos hemos venido engañando nosotros mismos durante décadas. El cambio tiene que venir de nosotros, de nadie más.
¿O usted qué piensa?
ASI ANDAN LAS COSAS.
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