Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Muchos diputados siguen sin entender dónde están parados. Desconocen y, en consecuencia, confunden su papel como representantes populares.
A más de tres meses y medio de haber asumido al cargo, no han sido capaces de dedicarle unos minutos a leer el apartado de la Constitución donde vienen definidas sus atribuciones.
Desde luego tampoco han leído la ley sobre la Organización y Funcionamiento Internos del Congreso del Estado.
Si lo hubieran hecho no seguiríamos viendo tantas aberraciones desde la tribuna legislativa.
Le pongo como ejemplo de lo anterior al diputado del PANAL, Rogelio Arellano Banda.
Durante la sesión ordinaria de éste miércoles, el muchacho subió a la tribuna para presentar una iniciativa de punto de acuerdo a través de la cual propuso, ¡organizar una conferencia magistral para celebrar el centenario del artículo tercero Constitucional!.
¿Había necesidad de presentar una iniciativa para ese propósito? Desde luego que no. Es una exageración, producto de ignorancia y deseo de protagonismo, el subirse a una tribuna parlamentaria para hacer una propuesta de esa naturaleza.
Al rato van a querer festejar el centenario de cada uno de los 136 artículos Constitucionales.
Hubiera bastado con organizar la conferencia, convocar a quien haya que convocar, y ahí mismo, en el desarrollo de la platica, decir que el motivo de la misma era conmemorar la trascendencia que tiene, en la vida de los mexicanos, el artículo tercero Constitucional donde viene plasmado el derecho a la educación.
Lo peor de todo es que, el Pleno legislativo le siguió el juego al panalista. Obvió el turno a Comisiones de la iniciativa y la aprobó de inmediato, con lo que avalo la propuesta a pesar de lo absurdo de la misma.
Pero no es la primera ocasión que sucede algo así. En la pasada legislatura hubo diputados que llevaron iguales o peores ocurrencias a la tribuna, como aquella de sancionar a quienes llamaran “gorditos” a los gorditos.
Todo eso sucede, como le decía, porque los legisladores no se han interesado en capacitarse. Si lo hicieran, no andarían dando pena ni desperdiciando recursos y tiempo llevando a la tribuna parlamentaria ocurrencias que ningún beneficio le dejan a la sociedad.
De hecho, no estaría nada mal que, aprovechando el centenario de la Constitución Política, los diputados se propusieran leer la Carta Magna y memorizaran sus atribuciones.
Todavía les quedan más de dos años como legisladores , por lo que están a tiempo de evitar seguir haciendo sus “osos”.
EL RESTO.
POR FORTUNA no todo lo que llega al Pleno lleva propósitos protagónicos.
Por ejemplo, durante la sesión ordinaria de ayer, el diputado del PAN, Jesús María Moreno Ibarra, presentó una iniciativa de reforma a la Ley del Notariado, que tendrá enorme trascendencia social.
La reforma busca transparentar la asignación de los Fiats notariales y ampliar las causales por las que un Notario puede perder la calidad de fedatario público.
Vale decir que la iniciativa busca acabar con viejas practicas corruptas ejecutadas por muchos Notarios Públicos, que permitieron el despojo de bienes a muchos tamaulipecos.
Hecho, que por cierto, fue compromiso de campaña del Gobernador, Francisco Javier García Cabeza de Vaca.
OTRO HECHO destacable en el Congreso del Estado fue el anuncio del presidente de la Junta de Coordinación Política, Carlos García González, sobre el plan de austeridad con el que se busca un ahorro de entre tres y cuatro millones de pesos al año en el gasto del Poder Legislativo.
ASI ANDAN LAS COSAS.
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