Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
¿Qué dice el artículo 138 de la Constitución federal?, nos preguntó a sus 20 alumnos de la maestría de Derecho Constitucional de la UAT, el ahora Magistrado electoral, Eddy Izaguirre Treviño.
Transcurría el 2015 y era la primera clase que recibíamos por parte del Doctor en Derecho.
Por inercia, y honestamente por ignorancia, muchos de los estudiantes buscamos con rapidez nuestra Constitución para responder a la interrogante del catedrático.
“Ni lo busquen. No lo van a encontrar porque no existe tal artículo” nos atajó Izaguirre, en medio de las risas y la pena de la mayoría de los presentes.
“Solo quería saber si realmente conocen la Constitución” explicó.
Y efectivamente, de las dos decenas de alumnos de la maestría ninguno fuimos capaz de aclararle con rapidez al maestro que, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos solo contiene 136 artículos.
Debo aclarar que el Catedrático no buscaba burlarse de nuestra ignorancia, que al menos tratándose de licenciados en Derecho es cosa grave.
No . Para nada. Lo que intentaba era simplemente demostrar el desconocimiento generalizado en nuestra sociedad, incluso entre los estudiosos del Derecho, del documento fundamental que garantiza y protege nuestros derechos y libertades, y que además establece la forma de organización política de un Estado y fija los límites del poder público.
Pues bien, le cuento de ello porque estamos en la víspera del centenario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Este próximo cinco de febrero el documento base sobre el que descansa la organización política de México cumplirá sus primeros cien años, y lamentablemente lo hará en medio de un desconocimiento generalizado de su contenido.
Un desconocimiento que, en mi opinión tiene dos causas: el desinterés ciudadano por conocer su ley Suprema, y la falta de voluntad política del Estado mexicano para iniciar una campaña intensa y suficiente de difusión del documento.
Es tal la importancia de nuestra Carta Magna que su conocimiento debería ser de carácter obligatorio desde los primeros años de educación, porque queda claro que para que podamos ejercer nuestros derechos necesitamos conocerlos.
¿Cómo podemos saber cuándo nos están pisoteando nuestros derechos si ni siquiera sabemos cuáles son éstos?.
En función de ese desconocimiento ciudadano de la Constitución, y de la apatía gubernamental para inducirnos o persuadirnos de conocerla, el centenario sería la ocasión perfecta para el inicio de una estrategia nacional tendiente a revertir esa ignorancia colectiva .
¿Por qué no incorporar al plan de estudios del sistema de educación básica una asignatura exclusiva sobre la Constitución?.
EL RESTO.
La Sexagésima Tercera Legislatura tuvo su primera sesión del segundo periodo del primer año de ejercicio.
Desde la tribuna se escucho la promesa de siempre por parte de los diputados : privilegiar el interés de los tamaulipecos en la agenda legislativa.
Esperemos cumplan.
ASI ANDAN LAS COSAS.
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