Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Por enésima ocasión se ha colocado en el centro del debate la necesidad de regresar al Ejercito a sus cuarteles o mantenerlo en la calle, como desde hace diez años, realizando tareas de combate a la inseguridad pública o la delincuencia.
El resurgimiento de esa disyuntiva se dio luego de que, el Secretario de la Defensa Nacional, (Sedena), Salvador Cienfugos Zepeda, urgió a que el Estado mexicano tome una de dos decisiones: o que apruebe una ley que conceda facultades a los militares para que siga realizando funciones que son propias de los policías, o bien que los regresen a los Cuarteles.
El tema está en discusión. Ni los legisladores ni el Poder Ejecutivo se han puesto de acuerdo al respecto. Hay quienes pugnan por impulsar la reforma Constitucional y legal que legitime a los soldados en las tareas que realizan desde hace 10 años , pero también los hay quienes ven un grave riesgo en ello y se pronuncian por regresarlos a sus cuarteles.
Por todo ello, el final del debate luce incierto.
Pero lo que sí está claro es que, para entidades como Tamaulipas, sacar de las calles a los Militares y al resto de las fuerzas federales, sería un auténtico suicidio. Literal.
No se necesita ser advino o experto para prever lo que sucedería si, de pronto, los Militares , Marinos y Policías Federales nos sacan el hombro.
De por sí, aún con su presencia las ejecuciones, secuestros y extorsiones siguen siendo el pan nuestro de cada día, ya podemos imaginar lo que sucedería en caso de que nos quedáramos sin el apoyo de las fuerzas federales.
El mejor referente del desastre que ocurriría es lo sucedido la tarde del pasado domingo en Ciudad Victoria, cuando en un evento popular fueron ejecutadas tres personas y varias más lesionadas, en una secuela de sangre que se prolongó hasta ayer lunes con la masacre de una familia .
Queda claro entonces, que aun y con los riesgos que muchos le ven a una modernización del marco jurídico para los militares, sería la decisión menos peor porque apostarle por sacarlos de las calles podría ser letal para la sociedad.
Es cierto que otorgarle facultades a los Militares, para legitimar su participación en el combate a la inseguridad pública, implicaría renunciar al ideal de una República donde las Fuerzas Armadas están en sus cuarteles velando por la seguridad nacional, pero, ¿alguien tiene una mejor idea?.
EL RESTO.
NO LE CAYO nada bien a los empresarios tamaulipecos la decisión de que sean ellos quienes paguen los platos rotos en el tema de inseguridad pública.
Resulta que, para el año próximo, el Gobierno del Estado les incrementara del dos al tres por ciento el Impuesto sobre Nómina, con el argumento de que los recursos adicionales que se obtengan se usarán para contratar más policías y para realizar tareas de prevención del delito.
Justificado entonces el enojo de los patrones porque además de ser los más golpeados por la inseguridad pública, ahora tendrán que ser ellos quienes subsidien el combate a la delincuencia.
ASI ANDAN LAS COSAS.


